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jueves, 23 de julio de 2015

#Decrecimiento Privatización global del agua por «megabancos» de Wall Street y el Banco Mundial- Alfredo Jalife-Rahme

Bajo la lupa
Privatización global del agua por megabancos de Wall Street y el Banco Mundial
Alfredo Jalife-Rahme



El muy crítico portal Project Censored –con sede en la Universidad estatal de Sonoma, uno de los 23 campus del sistema público universitario de California– comenta que el Banco Mundial (BM) adoptó una política de privatización del agua con un precio de pleno costo, cuando el "consumo global del líquido se duplica cada 20 años, más de dos veces la tasa del crecimiento de la población humana (http://goo.gl/Ny0TrV)".

Según la ONU, más de mil millones de personas carecen ya de acceso al agua potable fresca.

En caso de persistir estas tendencias, en 2025 la demanda del agua fresca aumentaría 56 por ciento (¡supersic!) que la presente cantidad asequible.

Las megatrasnacionales estadunidenses, como Monsanto y Bechtel (la mayor constructora de EU), intentan monopolizar el abasto de agua en el mundo, por lo que buscan el control de los sistemas mundiales de agua y su abasto.

Project Censored refiere que una de las grandes batallas por la privatización global del líquido se escenificó en Bolivia, donde fracasó hasta ahora debido a la revuelta ciudadana que impidió el cobro por la captura de lluvia (¡supersic!).

El investigador Jo-Shing Yang revela la identidad de los megabancos de Wall Street y la City/Londres que han iniciado el asalto de los países en el planeta entero para privatizar el recurso: Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Citigroup/Banamex, UBS, Deutsche Bank, Credit Suisse, Macquarie Bank, Barclays Bank, Blackstone Group, Allianz y HSBC (http://goo.gl/wY77xp).

Tales megabancos están consagrados a la especulación de los derivados financieristas que equivalen a un mínimo de 20 veces el PIB global.

Valen algunas precisiones a la excelente investigación de Jo-Shing Yang: Blackstone está ligado genealógicamente a Black­Rock, que dirige el israelí-estadunidense Larry Fink (http://goo.gl/QC5VLg).

Se recuerda que el organigrama de la triada financierista Blackstone/BlackRock/Evercore Partnership (Protego) se despachó con la cuchara grande de la privatización exógena del petróleo del cada vez más fallido "México neoliberal itamita (http://goo.gl/WlOYm7)", a costa de la extinción gradual de Pemex (http://goo.gl/qlHkmw).

Los megabancos israelí-anglosajones consideran el agua una "materia prima crítica ( critical commodity)", mucho más importante que el petróleo.

Ya en 2008 la polémica Goldman Sachs –con crapulosos fraudes a cuestas en todo el planeta– calificó el agua como el petróleo del próximo siglo y uno de los "cinco grandes riesgos globales (http://goo.gl/D39cB8)".

Goldman Sachs explota las carencias del género humano para sacar enormes ganancias, por lo que lleva(ba) colectados más de 10 mil millones de dólares para inversiones en infraestructura que incluyen al agua y cuyo supernegocio ascendía hace siete años a estratosféricos 425 mil millones de dólares.

Junto a Blackstone, Goldman Sachs ha incursionado en la adquisición de muchas empresas consagradas al agua.

Para Williem Buitler, principal economista de Citigroup/Banamex en 2011, el agua es un activo de clase (¡supersic!) que será eventualmente la más importante materia prima física (sic) que empequeñecerá al petróleo, cobre, las materias primas agrícolas y los metales preciosos. ¡Súper uf!

En la conferencia Inversiones del agua, de 2008, Citigroup/Banamex identificó las 10 principales tendencias del sector hidráulico: 1) sistemas de de­salinización, 2) tecnologías de reutilización, 3) instalaciones/producción, 4) membranas de fil­tración, 5) desinfección ultravioleta, 6) tecnologías de trata­miento de agua de lastre, 7) ósmosis para la desalinización, 8) tecnologías de eficiencia, 9) sistemas de tratamiento punto de uso y 10) competidores chinos (sic).

Se desprende que cada una de las 10 tendencias representa un rubro multimillonario de lucro pantagruélico.

scasez de agua en la colonia El Paraíso, en Iztapalapa, DF. Imagen de archivoFoto Jesús Villaseca

A mi juicio, EU libra(rá) una guerra del agua contra China –mediante su privatizacion tangencial– cuando Pekín enfrenta una grave carestía con 20 por ciento de la humanidad y el control de sólo 7 por ciento del abasto global de agua, además de una clase media demandante de agua embotellada.

Para Citigroup/Banamex, el letal fracking (fractura hidráulica) constituye una oportunidad lucrativa (sic), ya que genera demanda masiva de agua y sus servicios. La desgracia de la humanidad es la felicidad financierista para Citigroup/Banamex, que admite que "80 por ciento del agua del fracking no (¡supersic!) puede ser reutilizada ya que es de tres a 10 veces más salada que el agua de mar".

The New York Times expone a las entidades financieristas que han colectado 250 mil millones de dólares para inversiones en infraestructura, primordialmente en agua (http://goo.gl/N8JqqG): Goldman Sachs, Morgan Stanley (quefichó al ex director de Pemex: Jesús Reyes-Heroles González Garza, http://goo.gl/JUN5AX), Credit Suisse, KKR y el Grupo Carlyle (vinculado al nepotismo dinástico de los Bush y a su empleado local Luis Téllez Kuenzler).

New Scientist revela la identidad (http://goo.gl/p06ycx) de la plutocracia bancaria (uno por ciento) que controla al mundo (99 por ciento) y que, coincidentemente, se encuentra detrás de la privatización global del agua.

Russia Today devela las cuatro entidades financieristas condensadas que controlan a los megabancos privados que dominan a su vez a la Reserva Federal: BlackRock, State Street, Vanguard Corp. y FMR/Fidelity (http://goo.gl/UjlfE3).

Existen señalamientos polémicos de que los banqueros esclavistas Rothschild controlan a estas cuatro entidades financieristas cupulares –BlackRock, State Street, Vanguard Corp. y FMR/Fidelity– que dominan a su vez a las principales 500 empresas globales de Fortune (http://goo.gl/uF7142).

El término agua es muy amplio para los financieristas de la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City, ya que incorpora los derechos acuíferos –el derecho a extraer mantos freáticos y ríos–, terrenos con agua en la superficie o subterrá­neos –lagos y estanques–, proyectos de de­salinización, purificación de agua y tecnologías de trata­miento, irrigación, fracking, mantenimiento y construcción –acue­ductos, agua embotellada–, etcétera.

En mi reciente participación en el Congreso mexicano, durante el foro El campo en México, la reforma pendiente, alerté a los legisladores sobre los alcances geoestratégicos/regionales/locales de la privatización del agua y su amenaza a la seguridad nacional y a la inhumana dislocación de 30 millones de miserables campesinos locales (https://goo.gl/2ygZMD).

A propósito, el portal texano-israelí Stratfor amenazó que "México se quedará sin agua si no la privatiza (http://goo.gl/z3fMKQ)".

En mi conferencia en Ciudad Neza advertí sobre el impacto a los asentamientos irregulares y a la propiedad catastral (https://goo.gl/VrM3ea) por la perniciosa ley Korenfeld, que favorece los interses de la empresa estatal (sic) Mekorot de Israel mediante sobornos al equipo íntimo del premier Netanyahu (http://goo.gl/DpgNlF).

Ante la depredación financierista de Wall Street y la City, hoy la última batalla, que libran los humanistas que quedan en nombre del último reducto de la democracia en vías de extinción, es el agua: principal botín plutocrático del siglo XXI.

http://alfredojalife.com

@AlfredoJalifeR_

https://www.facebook.com/AlfredoJalife

lunes, 25 de mayo de 2015

​Confirmado: Los #terremotos de #Oklahoma provocados por el #Fracking

Confirmado: Los terremotos de Oklahoma provocados por el Fracking
  • El gas de esquisto de fracking ha sido defendido por el gobierno de Estados Unidos como una "baja en carbono", favorable al medio ambiente
  • fuente de energía. Muchos grupos de Estados Unidos también han puesto de manifiesto cómo las emisiones de CO2 de Estados Unidos han bajado, el uso de carbón se ha reducido, etc. Todo lo que no tienen en cuenta es este riesgo bien conocido de fracking, aparte de otros problemas, como fugas de metano y la contaminación de las aguas subterráneas. Esto debería hacer que la gente en otras partes conscientes de los riesgos de fractura hidráulica puedan resistir estos proyectos.
  • En la India, a principios del fracking exploratorio comenzó en la cuenca Damodar, ahora puede estar también en otros lugares por ahora.
--- Soumya Dutta

​​Confirmado: Los terremotos de Oklahoma provocados por el Fracking

Anastasia Pantsios | 23 de abril 2015 10:26 am | EcoWatch

A pesar del enorme aumento de los terremotos en Oklahoma que se inició al mismo tiempo tan pronto el fracking comenzó allí, con el número de terremotos de más de 3,0 de magnitud, que se dispara desde un promedio de menos de dos al año a 585 para-el año pasado. Los representantes del estado viven en la negación oficial acerca de la causa.

"Oklahoma experimentó 585 magnitud 3+ terremotos en 2014 en comparación con los 109 eventos registrados en 2013." Nota: Sólo los terremotos con una magnitud de 3.0 y superiores son mostradas. Mapa de crédito: Oklahoma Oficina de la Secretaría de Energía y Medio Ambiente

Ahora bien, el Estado no sólo ha admitido que la inyección en pozos subterráneos profundos de subproductos de fluidos de las operaciones de perforación está detrás de los terremotos, pero poner en un sitio web titulado Terremotos en Oklahoma que es una "fuente única de información sobre terremotos en Oklahoma. "El sitio incluye un mapa interactivo que muestra el cambio radical no sólo en el número de terremotos, sino en su distribución. En lugar de una dispersión en todo el estado, que están agrupados en gran medida en las zonas donde las operaciones de perforación a desechar fracking de las aguas residuales.

El nuevo sitio web dice, en un post del 21 de abril, "El Servicio Geológico de Oklahoma ha anunciado hoy la mayoría de los recientes terremotos en el centro y norte-centro de Oklahoma probablemente se activan mediante la inyección de agua producida en los pozos de eliminación."

"Oklahoma experimentó 585 terremotos de magnitud 3+ en 2014 en comparación con los 109 eventos registrados en 2013", dice en la primera página . "Este aumento de eventos sísmicos llama la atención de los científicos, ciudadanos, políticos, medios de comunicación y la industria. Vea en que se basan los funcionarios y los reguladores de la información y estatales de investigación a medida que avanza la situación ".

Haga clic en eso y se obtiene lo siguiente: "Si bien entendemos que Oklahoma ha experimentado históricamente cierto nivel de sismicidad, sabemos que el reciente aumento de los terremotos no se puede atribuir por completo a causas naturales. Los sismólogos han documentado la relación entre la eliminación de aguas residuales y la actividad sísmica disparada. El Servicio Geológico de Oklahoma ha determinado que la mayoría de los recientes terremotos en el centro y norte-centro de Oklahoma son muy probablemente provocada por la inyección de agua producida en los pozos de eliminación ".

"Existe un amplio consenso entre los sismólogos que la eliminación de agua en o en comunicación con sótano roca presenta un riesgo potencial para la activación de la sismicidad."

Eso es un gran cambio de los últimos años en los que el Estado ha ignorado oficialmente o denegadas este sentido bajo la presión de la industria del petróleo y el gas . El mes pasado, los medios de comunicación, incluyendo Bloomberg y alambre Energía, revelaron que un tesoro de correos electrónicos oficiales publicados por el Servicio Geológico de Oklahoma, en respuesta a una solicitud de registros públicos mostró que Oklahoma City multimillonario del petróleo y gas Harold Hamm, quien es conocido como el padre de el auge fracking Estados Unidos, comenzó a participar en conversaciones sobre lo que estaba causando los terremotos. El sismólogo del Estado Austin Holanda fue llamado a una reunión con Hamm y con el presidente David Boren de la Universidad de Oklahoma que se sienta en el consejo de la compañía de Hamm, Continental Resources.

En el artículo de las grandes petroleras Presionan a los científicos Más de la liga de las aguas residuales del Fracking con los terremotos, Bloomberg informó , "Hamm pidió que Holanda tenga cuidado al discutir públicamente la posible conexión entre las operaciones de petróleo y gas y un gran salto en el número de terremotos, que los investigadores geológicos cada vez más los ligan a la eliminación subterránea de aguas residuales de petróleo y gas, un subproducto del boom fracking que Continental ha ayudado pionero ".

Si bien el Estado ha hecho un cambio radical de postura oficial, la Asociación de Petróleo y Gas Oklahoma (OKOGA) siguió negando que no había pruebas sólidas de que los temblores se conectaron a la inyección de aguas residuales.

"Puede haber una relación entre los terremotos y los pozos de disposición", dijo el presidente de Chad Okago Warmington . "Pero la industria, reguladores, investigadores, legisladores estatales o residentes todavía no saben lo suficiente sobre cómo impacta la inyección de aguas residuales de Oklahoma en las fallas subterráneas . No sabemos lo suficiente sobre lo que realmente está pasando en el subsuelo para saber cómo mitigar parte de este riesgo ".

Por suerte, la nueva web cuenta con diagramas que explican ella. Si eso no es suficiente para él, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) publicó un informe hoy esbozar modelos que pronostican los daños del terremoto potencial en áreas de sismicidad inducida. El USGS dice sin rodeos: "La actividad sísmica ha aumentado considerablemente desde 2009 en el centro y este de Estados Unidos. El aumento se ha vinculado a las operaciones industriales que disponen de aguas residuales mediante la inyección en pozos profundos ".

"Este nuevo informe describe por primera vez cómo los terremotos inducidos por inyección se pueden incorporar en los mapas de riesgo sísmico de Estados Unidos ", dijo Mark Petersen, director del Proyecto Nacional USGS Modelado Riesgo Sísmico. "Estos terremotos se producen a un ritmo mayor que nunca y plantean un riesgo mucho mayor para las personas que viven cerca. El USGS está desarrollando métodos que superan los desafíos en la evaluación de la amenaza sísmica en estas regiones con el fin de apoyar las decisiones que ayudan a mantener las comunidades a salvo de los temblores de tierra ".

#Descrecimiento en el mundo y en México ¿Cómo salir de los #imaginarios dominantes, desde el campo artístico?

Descrecimiento en el mundo y en México  ¿Cómo salir de los imaginarios dominantes, desde el campo artístico?

Conferencia presentada el 7 de mayo de 2015 en La Casa del Lago de la UNAM
La creación de los bancos hace mas de 800 años desata en el mundo un proceso de crecimiento y desacralización que no se ha detenido hasta nuestros días;pero, es con el nacimiento de la revolución industrial que se hace más evidente este crecimiento y más fuertes las reacciones contra eso que desde entonces llaman progreso, como lo fue la revolución luddita que a principios del siglo XIX destruyó maquinas en nombre de la defensa de la artesanía y el movimiento romántico inglés y alemán, en las que destaca Mary Wollstonecraft Godwin, más conocida como Mary Shelley, esposa del poeta del mismo nombre y autora de la famosa novela gótica Frankenstein o el Moderno Prometeo, en la que ilustra magníficamente cómo funcionan las creaciones de la tecnología moderna. La economía, motor del crecimiento, empieza a tomar autonomía, a salirse del control social, en el siglo XVII, pues cambia la percepción del mundo en las sociedades europeas cuando se acepta que el mundo está lleno de escaseces en lugar de abundancias, cuando se vuelven legítimas las más descabelladas ambiciones. El imaginario económico que tiene por su núcleo la idea de la escasez penetra y domina crecientemente las mentes de los europeos y las clases dominantes en sus colonias. Nacen las economías de crecimiento, con el apoyo de la ciencia y la tecnología que empieza la carrera de innovaciones que permiten crear mercados en países cada día más lejanos.    
En el siglo XX, las revoluciones tecnológicas y las grandes guerras se retroalimentan mutuamente y aceleran el crecimiento del consumo de productos industriales y la desaparición de la producción vernácula, artesanal. Como consecuencia de estas revoluciones, se acelera en el mundo la desaparición de los lenguajes, las culturas, las especies vegetales y animales, los saberes, las técnicas milenarias. Se impone la modernidad dominada por la industria y el consumismo. Sin embargo, no es sino hasta después de la Segunda Guerra que las grandes naciones acuerdan que la principal tarea de los gobiernos consiste en hacer crecer la economía, el Producto Interno Bruto o PIB, y que todas las naciones deben participar en las olimpiadas mundiales del crecimiento. En enero de 1949, en su discurso a la nación, el presidente Truman describe el modo de vida de su país y de los que se le parecen como desarrollado y como subdesarrollados a los que no lo tienen: lanza la consigna del desarrollo que sustituye a la consigna británica del siglo anterior, el progreso, e invita a las demás naciones, como lo hacen los poderosos, a comprar las tecnologías que hacen posible este modo de vida.
Aparece entonces la mercadotecnia y su gran apoyo, la publicidad, para incitar al consumo, para reforzar al imaginario económico con su arma preferida: la envidia, el placer que excluye el placer del otro, del placer común. En los Treinta Años Gloriosos- 1945-1975- proliferan las innovaciones en el modo de vida de los países desarrollados que han dejado de ser una economía de crecimiento, para convertirse en una sociedad de crecimiento; es decir en una sociedad dominada por una economía de crecimiento que tiende a dejarse absorber por ella. El crecimiento por el crecimiento mismo es su objetivo primordial y único de la vida. Joseph Schumacher define el crecimiento, como producir más, sin tomar en cuenta la naturaleza de lo que se produce. Puede decirse que la mundialización o globalización, que marca el paso de una economía mundial con mercado a una economía y una sociedad de mercado sin fronteras, constituye el triunfo absoluto de la religión del crecimiento.
Sin embargo, hacia finales de los 50 inician las primeras manifestaciones de descontento con el modo de vida creado por las nuevas políticas para el desarrollo; empiezan a sonar las alarmas por las protestas contra las tecnologías nucleares, contra la contaminación de ríos, lagos, mares. En los 60 se aceleran las protestas contra los pesticidas utilizados en la agricultura como el DDT, la contaminación creada por la industria, la implacable expansión de la urbanización, lanzamiento de productos fitotóxicos sobre Vietnam y se producen los primeros desastres ambientales, como el vertido de mercurio en la bahía de Minamata en Japón y el naufragio del Torrey Canyon que derrama 30,000 toneladas de petróleo al mar. El nuevo modo de vida industrializado es rechazado por grandes pensadores que fertilizan intelectualmente el movimiento del 68 europeo y estadounidense. Las inquietudes escalan a tal punto que un alto ejecutivo de la  FIAT consigue integrar una asociación de empresas transnacionales, el Club de Roma, con el fin de realizar un estudio sobre el crecimiento que se le encarga a un grupo de científicos del MIT, el que publica a principios de 1971 el libro considerado como el más subversivo del siglo XX: Los  Limites del Crecimiento, libro que describe el poco futuro que tiene el crecimiento de la economía en un mundo finito. Se desata así el debate mundial sobre el crecimiento. Destacadamente,  Ivan Ilich, André Gorz, Francois Partant, Corneluis Castoriadis,  escriben libros que sientan las bases  del debate actual sobre el crecimiento. Los libros escritos por Ivan Illich en Cuernavaca, Morelos, como La Convivialidad, Némesis Médica, La sociedad desescolarizada, Energía y Equidad, provocan un revuelo mundial, al punto que se le considera hoy en día con justicia como uno de los pensadores más importantes y lucidos de la segunda mitad del siglo XX y como pilar del movimiento por el descrecimiento.
En 1972, la Conferencia de Estocolmo marca por la primera vez el interés "oficial" de los gobiernos por los asuntos del medio ambiente; en ese mismo año el presidente de la Comisión Europea Sicco Mansholt recomienda reflexionar sobre un escenario de "crecimiento negativo" y propone reducir nuestro crecimiento económico, para sustituirlo por un noción de otra cultura de felicidad, de bien estar; y más tarde declara que el crecimiento no es sino un objetivo político inmediato que sirve a las minorías dominantes". En ese mismo año se desata el movimiento ecologista cuya piedra angular es la creencia de que nuestra Tierra finita pone límites al crecimiento industrial; de esta forma el principio rector sería la "sustentabilidad", una de las palabras más cuestionadas del vocabulario político. Por otra parte, se desata el primer gran shock petrolero: el crudo sube de 2 dólares a 40 dólares el barril en los 70; en esa década llega a su esplendor el movimiento ecologista de los países desarrollados y poco cambian desde entonces los fundamentos filosóficos y los objetivos de los verdes y los ecologistas. Sin embargo, los intereses económicos afectados por la revelaciones del informe del Club de Roma, la crisis petrolera y las denuncias del movimiento ecologista internacional de los 70, reaccionan con una fuerza descomunal, titánica: se imponen las ideas neoliberales a finales de la década en el gobierno de la señora Thacher y luego en el resto del mundo: justifican la radicalización del cinismo de los dirigentes y del embrutecimiento de la sociedad consumista, industrializada. En los 80, los gobiernos consiguen aislar y sofocar la crítica al crecimiento y a la sociedad industrial; también, consiguen asfixiar al movimiento ecologista de los países desarrollados, por medio del apoyo al ambientalismo más cientificista posible y la creación de la tramposa doctrina del desarrollo sustentable que pretende que las soluciones a los problemas ambientales deben ser tecno científicas.   
No es sino hasta 2002 que las diferentes corrientes de pensamiento crítico en torno al crecimiento se reúnen en París, en el seminario de la UNESCO Deshacer el desarrollo Rehacer el mundo; refrendan su rechazo al crecimiento y exploran el posdesarrollo. Participan en este seminario admiradores de la obra de Ivan Illich, Georgescu Roegen, Corneluis Castoriadis, Jacques Ellul, Karl Polanyi, Alain Caille, Jean Pierre Dupuy, Marshall Shalins, entre otros. Ivan Illich muere poco tiempo después. Serge Latouche, participante en este seminario, publica en 2003 un artículo en Le Monde Diplomatique con el titulo Pour un societé de decroissance, Por una sociedad de descrecimiento, que desata un gran revuelo entre los partidos Verdes, las confederaciones campesinas y una gran sector de opinión de Francia, afectado por la muerte de más de 10,000 ancianos en sólo dos semanas, ocasionada por una ola de calor atípica que asuela Paris en ese verano. Se lanza un periódico sobre el tema- La Decroissance- se fundan dos asociaciones y un partido por el descrecimiento. Francois Schneider recorre los pueblos de Francia en un burro y se crean grupos por el descrecimiento en muchas provincias francesas.
El movimiento por el descrecimiento invade Italia y España en 2005 y 2006, luego se extiende a Dinamarca, Inglaterra, Polonia y otros países. En 2007, nuestro grupo ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México, organiza el primer ciclo de conferencias sobre el Descrecimiento, con el apoyo de Jean Robert, el más destacado conocedor del pensamiento de Ivan Illich . En la primera conferencia adoptamos la  palabra Descrecimiento, con una s, con el fin de denotar el sentido voluntario de la consigna descrecimiento. Esta palabra ha sido recientemente adoptada por el grupo español de la universidad de Barcelona, en su nuevo Diccionario del Descrecimiento.  En 2008 se celebra en Paris la Primera Conferencia Internacional por el Descrecimiento o Degrowth, como ahora se le califica internacionalmente a esta consigna y se acuerda celebrar estas conferencias cada dos años. Luego, se celebran las conferencias internacionales de Barcelona en 2010, de Venecia y Montreal en 2012 y de Leipzig en 2014. Más de 3,500 personas de más de 50 países se reúnen en esta última conferencia internacional.  
Serge Latouche, nos dice en su famoso libro, La Apuesta por el descrecimiento, que el descrecimiento no es una teoría, sino una consigna política, con grandes implicaciones teóricas y comenta "Nuestra sociedad ha ligado su destino a una organización fundada sobre la acumulación ilimitada. Este sistema está condenado al crecimiento. Tan pronto se frena o se detiene el crecimiento, entramos en crisis, en pánico. Esta necesidad hace del crecimiento un círculo vicioso… La relación de crédito, advierte con pertinencia Rolf Steppacher, crea la obligación de reembolsar la deuda con interés y por lo mismo de producir más de lo que se ha recibido. El pago de la deuda con intereses introduce la necesidad del crecimiento así como una serie de obligaciones correspondientes. Conviene ser solvente para pagar el crédito en una temporalidad definida; es necesario producir, en principio de manera exponencial, con el fin de pagar los intereses de la deuda y por lo mismo evaluar todas las actividades aferentes haciendo un análisis del tipo  costo beneficio. Estas exigencias combinadas son las que obligan a crecer indefinidamente. Colonizada por la lógica financiera, la economía es como un gigante desequilibrado que permanece de pie  gracias a una carrera perpetua destruyendo todo a su paso. Y nos dice Latouche La sociedad moderna no es sostenible: choca con la finitud de la biósfera; sobrepasa con mucho la capacidad de carga de la Tierra, Con un alza del PIB del  3.5%, tasa media de crecimiento de Francia entre 1949 y 1959, se llega a una multiplicación de 31 veces en un siglo y 961 veces en dos siglos. ¿Se puede pensar verdaderamente que un crecimiento infinito es posible en un planeta finito? El hubris, la desmesura del dueño y poseedor de la naturaleza ha tomado el lugar de la antigua sabiduría que consistía en insertarse en un ambiente explotado de manera razonable".
Podemos confirmar con facilidad que la Tierra no aguanta más autos, aviones, trenes rápidos, tanqueros; mas extracción de gas, petróleo, metales; más producción de electricidad; mas bombeo de agua, presas y trasvases; mas pavimentación, vías rápidas y carreteras; mas infraestructuras para el confinamiento de basura o residuos tóxicos o peligrosos; la producción de mas celulares, computadoras y otros aparatos electrónicos.  Tener una fe ciega en la ciencia y en el futuro para resolver los problemas del presente es contrario no solamente al principio de precaución, sino simplemente al sentido común. Con sus proyectos de "transhumanidad", los fanáticos de la nanotecnología y de la convergencia pueden, no sin cierta verosimilitud, pretender inventar o fabricar una nueva especie humana capaz de sobrevivir en un medio ambiente degradado. Sin embargo, los dueños del mundo no participan del delirio y las utopías euforizantes del capitalismo; en su visión geopolítica, encuentran necesario llevar la población humana a unos 600 millones de habitantes, talla compatible con la sobrevivencia de la biosfera y el mantenimiento de sus privilegios. El descrecimiento en cambio consiste en otra cosa: un cambio voluntario de la dirección en el interés de todos.
Latouche nos dice, además, que la sociedad de crecimiento no es deseable. Ivan Illich había señalado ya que la desaparición programada de la sociedad de crecimiento no es necesariamente una mala noticia. Seriamos mucho más felices sin este crecimiento perpetuo, por lo que propone vivir de otra forma, para vivir mejor. Por al menos tres razones, de acuerdo con Latouche, no es deseable la sociedad de crecimiento: Engendra una gran cantidad de desigualdades e injusticias; Crea un bienestar en gran medida ilusorio; No crea una sociedad deseable, amable, convivencial entre los mismos privilegiados por el sistema, sino una "antisociedad" enferma por su riqueza.  El aumento del Producto Interno Bruto en los países desarrollados no les ha traído más felicidad, pues mide la producción económica, pero, no mide las consecuencias del crecimiento, como lo es la destrucción ecológica y del tejido social. Ya Robert Kennedy declaraba Nuestro PIB incluye la contaminación del aire, la publicidad de los cigarros y las carreras de las ambulancias que recogen los muertos y heridos en las carreteras. Incluye la destrucción de nuestros bosques y la destrucción de la Naturaleza; incluye el NAPALM y el costo del almacenamiento de los desechos radiactivos. Por otro lado, el PIB no toma en cuenta la salud de nuestros niños, la calidad de su educación, la alegría de sus juegos, la belleza de nuestra poesía o la solidez de nuestros matrimonios. No toma en consideración nuestro vigor, nuestra integridad, nuestra inteligencia, nuestra sabiduría. Mide todo, salva aquello que hace que la vida valga la pena de ser vivida.
Fue necesario esperar hasta finales de los 60, para que apareciera el concepto del "desvalor" lanzado por Illich, para entender cómo el aumento en el número de fenómenos mórbidos (suicidios, crímenes) crece a medida que progresan las ciencias, la industria y la economía, como lo señalaba Durkheim. Illich dice que el desvalor designa "la perdida que no se podría estimar en términos económicos"…" pues el economista no tiene medio alguno para estimar lo que sucede a una persona que pierde el uso efectivo de sus pies porque el automóvil ejerce un monopolio radical sobre la locomoción. De lo que se le quita a esta persona no está en el reino de la escasez. Hoy en día para ir de aquí a allá debe comprar kilómetros-pasajero. El medio geográfico le paraliza sus pies. El espacio se ha convertido en una infraestructura destinada a los vehículos ¿Se han vuelto obsoletos los pies? Desde luego que no. Los pies no son "medios rudimentarios de transporte", como algunos responsables de las redes carreteras quieren hacérnoslos creer. Sin embargo, sucede que ahora, atrapada por la economía- por no decir anestesiada- la gente se vuelve ciega e indiferente a la pérdida inducida por el desvalor"  En el reemplazo de productos antiguos por nuevos productos, hay formas parecidas de "desvalor": se sobreestima considerablemente el aspecto positivo del progreso y se subestima el peso real de los productos desaparecidos.    
No se trata de cambiar la forma de medir las cosas o de crear mejores índices de la felicidad o del bienestar, para transformar a la sociedad. Ante todo se requiere cambiar los valores y actuar en consecuencia en cada concepto. La descolonización del imaginario social, propuesta central del descrecimiento, engendra el "reempotramiento" de lo económico en lo social, acto que cambia los términos del problema. Reempotrar la economía implica someter a la economía al control social, según Latouche. Así se eliminan las luchas inútiles, como lo es la lucha contra la pobreza. Con el crecimiento aumenta siempre el umbral de la pobreza; es necesario tener más ingresos para salir de la pobreza.  En una sociedad democrática el verdadero problema es el de la riqueza. Hay que poner límites al enriquecimiento económico. Como lo señala Illich, la economía es un juego suma cero; lo que ganan unos lo pierden otros. La creación de un supermillonario implica la creación de millones de miserables.
Se acusa al descrecimiento de querer llevar a la sociedad a la edad de piedra, sin embargo, tal como la ha definido Marshal Shalins en su famoso libro La edad de piedra, la edad de la abundancia, esta edad no estaba nada mal. Los papuanos, nos dice Ives Cochet, no dedican más de dos horas al día a la agricultura de subsistencia. Hay maneras de dejar de ser progresistas sin volverse reaccionarios, afirma Jean Paul Besset y nos dice Salir de la autopista del progreso no implica caer en el callejón sin salida del pasado. Silvia Pérez-Victoria nos advierte que en muchos países del Sur y de la Europa del Este mas de un 50% de la población vive de la agricultura; vive de acuerdo a los "valores campesinos" y preserva la biodiversidad, los suelos, el agua: son ellos los que conservan relaciones sociales diversificadas. Si regresáramos "a la vela", al pasado, la mayor parte de la humanidad continuaría su vida como la vive hoy en día, pero, con una presión mucho menor sobre la Naturaleza y sobre las culturas. Se requeriría mucho más mano de obra en el campo. El fin del petróleo barato amenaza conducirnos a un regreso al pasado. El retroceso se impone en muchos ámbitos, por ejemplo en la agricultura y muy especialmente en la pesca. El descrecimiento se asocia frecuentemente a los que se llama "simplicidad voluntaria" que toma fuerza en Estados Unidos y Canadá en los últimos años. Podrían existir en Europa hasta unos 12 millones de personas en el "descrecimiento". No obstante, la austeridad, la frugalidad, la simplicidad voluntaria como iniciativas individuales difícilmente pueden ser suficientes para salvar al planeta.
A la pregunta ¿Cómo salir del crecimiento, de la búsqueda desenfrenada de utilidades de quienes detentan el capital? Latouche nos comenta "no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento. Sin embargo, el descrecimiento no es posible sino en una sociedad de descrecimiento. El proyecto del descrecimiento es un proyecto político  que consiste en la construcción de sociedades autónomas y ecónomas. Se trata de producir menos para vivir mejor, para salvar al planeta. Se trata de una ruptura necesaria con la situación actual. Latouche sintetiza su programa político de descrecimiento en ocho objetivos interdependientes, en 8 Rs: reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, relocalizar, reducir, reutilizar, reciclar. Estos 8 objetivos son susceptibles de armar o desatar un círculo virtuoso de descrecimiento sereno, convivencial y sostenible. Estas acciones implican tanto la revolución que la regresión, cambio radical de dirección e innovación que repetición. Si hay reacción, se debe a la desmesura del sistema, al exceso de producción, de transporte, de bombeo, de consumo. En lo que concierne a las sociedades que no son todavía sociedades de crecimiento el descrecimiento no puede plantearse en los mismos términos, a pesar de estar invadidas por la ideología del crecimiento. En estos países, el descrecimiento implica "des- desarrollarse"; es decir: eliminar los obstáculos para el desarrollo de sociedades autónomas y desatar un movimiento en espiral para poner en marcha las 8 Rs.
El cambio de una sociedad de crecimiento a una sociedad de descrecimiento implica un cambio profundo en los valores sobre los que organizamos nuestras vidas, nos dice Latouche. Si los actuales valores son la agresividad, el cinismo mordaz , la seducción manipuladora, la capacidad de dar golpes cada día más bajos, la indiferencia por el dolor de los otros, cercanos y lejanos, sin hablar de la complacencia del consumidor irresponsable, entonces podemos ver inmediatamente los valores que hay que poner por delante, como: el altruismo frente al egoísmo, la cooperación frente a la competencia desenfrenada, el placer del descanso y el ethos del ludismo sobre la obsesión del trabajo, la importancia de la vida social sobre el consumo ilimitado, lo local sobre lo global, la autonomía sobre la heteronomía, el gusto por la obra bella sobre la eficiencia productivista, lo razonable sobre lo racional, lo relacional sobre lo material, etc.
La gran dificultad con la reevaluación proviene en gran medida del hecho que el imaginario dominante es sistémico; es decir: que los valores dominantes son suscitados y estimulados por el sistema- en particular económico-que en contrapartida tienden a reforzar. Hay que ir más allá y poner en duda lo que está debajo de este sistema portador de valores como la concepción del tiempo, del espacio, de la vida y de la muerte. Es necesario un descentramiento cognitivo. Se trata de valorizar el regreso/lamento; proceder a superar algo que nos desagrada. Tomar conciencia de lo que perdemos con las ideas de progreso y desarrollo. Reevaluar implica sobre todo reencuadrar y reconceptualizar la educación; reconceptualizar las ideas de riqueza y de pobreza o de ese par infernal que funda el imaginario económico, la escasez y la abundancia, que es urgente desconstruir. Como lo demuestran Ivan Illich y Jean Pierre Dupuy, la economía transforma la abundancia natural en escasez por medio de la creación artificial de la falta o la necesidad a través de la apropiación de la naturaleza y su mercantilización.
Es necesaria una revolución cultural; como dice Castoriadis se requieren cambios profundos en la organización psicosocial del hombre occidental, en su actitud frente a la vida, en síntesis, en su imaginario. Es necesario abandonar la idea de que la única finalidad de la vida es producir y consumir más-idea absurda y degradante- y eso solo lo pueden hacer los hombres y las mujeres; un individuo solo o una organización sólo pueden en el mejor de los casos, preparar, incitar, esbozar orientaciones posibles. ¿Cómo han sido colonizados nuestros espíritus?, se pregunta Latouche, y responde de principalmente de tres formas: la educación, la manipulación mediática y el consumo de lo cotidiano o el modo de vida concreto. Illich propone como solución "desescolarizar" a la sociedad, además, denuncia la creación de necesidades por medio de la publicidad: una mercantilización alienante. Por su parte Mahid Rahnema nos dice el homo oeconomicus adopta dos métodos que semejan la acción del retrovirusVIH y el otro, los medios utilizados por los traficantes de droga. Se trata de la destrucción de las defensas inmunitarias y la creación de nuevas necesidades. La primera es realizada por la escuela y la segunda por la publicidad. En efecto, el crecimiento, junto con el consumismo, es a la vez un virus perverso y una droga. Para Illich, la escuela misma es una droga; el exceso de información unido a la publicidad comercial y política, es una empresa de intoxicación de la sociedad. El horrendo urbanismo y la publicidad omnipresente contribuyen a forjar personalidades débiles incapaces de resistir a la manipulación mediática y a la propaganda política.
Después de la Segunda Guerra, madura una nueva guerra contra los pobres, una guerra de la economía de crecimiento, la era del consumismo, sustentada principalmente en tres armas de destrucción masiva: la publicidad, el crédito al consumo y la obsolescencia programada. Los productos de esta nueva guerra contra la Naturaleza y el tejido social, basados en tecnologías innovadoras, crean falsas necesidades que alteran radicalmente la percepción del mundo y el modo de vida; la Coca-Cola, el celular, el automóvil, el avión, entre otros, pueden ser tan adictivos como cualquier droga dura. El crédito, por su parte, encadena al consumidor en ciclos de endeudamiento que le obligan a trabajar más; el crédito le procura lo que la sociedad de crecimiento considera que es la "felicidad": consumir más. La publicidad se encarga de imponer imaginarios que se apoyan en el imaginario profundo de la escasez, del homo oeconomicus: un producto que pocos pueden adquirir y cuya utilización da un status, una identidad artificial que se vuelve muy deseada: la mercadotecnia sabe como apelar a los más bajos instintos del ser humano; entran en juego la envidia, la competitividad, la dominación.    
La educación en el descrecimiento, creada por la reducción de las horas de trabajo es fundamental. Tenemos que convencer a la sociedad de que se puede vivir mejor con menor consumo. Quienes más tienen pueden dar un ejemplo de toma de conciencia y cambio en el modo de vida. Tal vez el shock sanitario de la necesidad nos puede ayudar al cambio. El desquiciamiento mundial del clima, del medio ambiente, del tejido social, de la economía, de la política, de la persona humana, puede ayudarnos a redescubrir que la buena vida no está en el ser propietario de mucha tierra y muchas tecnologías. La reestructuración de las relaciones sociales de producción, la redistribución de la tierra y el trabajo son tareas fundamentales en el programa político del descrecimiento.  
Sin embargo, la relocalización representa a la vez el medio de largo plazo más importante y uno de los principales objetivos de la revalorización, de la descolonización del imaginario. Muchas actividades deben volver al nivel local, comunitario, municipal. La idea de que Lo Pequeño es Hermoso, título del famoso libro de EF Schumacher que por 7 años fue el libro más vendido en Europa en los 70 y que volvió ecologistas a millones de personas, sirve todavía de consigna en la elaboración de propuestas por el descrecimiento. Varios autores han señalado la importancia de modificar el sentido del espacio, para volver a recuperar la dimensión humana, perdida por el gigantismo. En Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia, se asiste a un nuevo fenómeno, el nacimiento de los neoagricultores, neorrurales y neo artesanos. Se ve florecer a una miríada de asociaciones no lucrativas o no exclusivamente lucrativas: empresas cooperativas de autogestión, mantenimiento de la agricultura campesina, sistemas de intercambios locales, bancos de tiempo, tiempos seleccionados, reglas de zona urbana o alcaldía, acuerdos de artesanos, bancos éticos, asociaciones de consumidores, entre otras. Sin embargo, sin la descolonización del imaginario estas iniciativas tienden a fracasar. El problema está en la instrumentación capitalista, desarrollista de estas iniciativas.  La relocalización, en la óptica de un renacimiento de las comunidades, comprende la acción de reempotrar o reintegrar a la comunidad lo que puede y debe hacer en lo económico, político, alimentario, educacional, de seguridad, de la salud, de la cultura.
Por si mismo, el arte sirve y ha servido como un gran freno al desquiciamiento que provoca la ciencia y la tecnología unida a la economía. La visión artística es contraria a la homogeneidad, a la uniformidad que produce la industria y la macroeconomía. Muchos artistas han denunciado la barbarie que entraña la industrialización, la urbanización y la vida moderna. Sin el arte y la cultura, el mundo moderno sería insoportable. La desconstrucción de los imaginarios dominantes y la construcción de la sociedad convivencial, postdesarrollo, postpetrolera, sustentable, ofrecen un campo enorme para el florecimiento de la labor artística. Es urgente recuperar la "escala" de las cosas, la proporcionalidad, la mesura, en nuestros consumos, en nuestras instituciones y en nuestras ambiciones; recuperar la noción del espacio en la dimensión humana; transitar de la era industrial a una nueva era donde el arte de vivir, el arte de habitar, sea recuperado; donde la producción sea esencialmente artesanal.   El poeta alemán Holderlin dice" El hombre habita como un poeta"; en otras palabras, para Holderlin habitar es un acto poético. Heidegger reflexiona filosóficamente sobre lo que significa habitar y nos dice lo que significa cultivar, construir, cuidar y pensar el mundo a partir del arraigo en un sitio, en un territorio. Las técnicas, los utensilios, las construcciones que requieren el clima, la biodiversidad, la matriz del agua de cada lugar, de cada región. Hay un campo enorme para el arte en la recuperación de las comunidades, en el reúso de materiales, en el reciclamiento de viejas edificaciones, en la recuperación de sitios, territorios. Cada pueblo, ejido, barrio, colonia que se libera de la economía de crecimiento, puede desarrollar los "granos de utopía", practicas locales, las ensayos de vida alternativa que le permiten reforzar el arraigo, la autonomía y la defensa del territorio.
El imaginario dominante es el imaginario creado por la visión de la escasez, los intercambios en los que se pretende sacar el máximo placer, los estudios de costo-beneficio; es decir: por la religión de la economía y por el culto a la ciencia y la tecnología. El arte puede expresar lo que significa vivir, por un lado, bajo el acoso de la percepción de la escasez, la desnaturalización de hombre y mujer modernos, los desgarramientos entre el campo y la ciudad, entre productor y consumidor, entre lo intelectual y lo manual; la domesticación y el desencanto del ciudadano, la invasión de la basura, el ruido y la fealdad moderna, el ambiente industrializado y contaminado, la uniformización de los espacios personales y públicos y de las mentes, la violencia intrafamiliar, escolar, laboral, urbana, la miseria moral de los opulentos, la amenaza de guerra nuclear, bacteriológica o nanotecnológica, o por otro lado, el agua, el aire y el suelo limpios, el paisaje liberado del pavimento, el automóvil, las tuberías los alambres, la comunidad autónoma y creativa, la ciudad floreciente, creadora de cultura, el regalo, la generosidad, la cooperación, el trabajo enriquecedor, la obra bella y duradera, el arte de habitar, el arte de vivir, la paz basada en el respeto a las culturas y la historia, la paz basada en los acuerdos de las comunidades territoriales y las regiones ecológicas. Buenas noches.
Miguel Valencia Mulkay

miércoles, 8 de abril de 2015

La academia acepta la palabra descrecimiento, creada en México por organizaciones sociales; Descrecimiento, buen vivir y justicia ambiental, Joan Martínez Alier

La academia acepta la palabra descrecimiento, creada en México por organizaciones sociales

Descrecimiento, buen vivir y justicia ambiental
Joan Martínez Alier*
La Jornada, domingo 5 de abril de 2015, Economía, p

Estos términos tienen distinto origen, pero señalan un camino común. La décroissance es una palabra nacida en Francia hacia 1972 de boca de André Gorz, repetida en el libro de Georgescu-Roegen de 1979 que se llamaba Demain la décroissance. Se ha difundido muchísimo a partir de 2002 de la pluma de Serge Latouche y otros autores. Cuatro grandes conferencias se han realizado en Europa desde mayo de 2008 llamando al descrecimiento o post-crecimiento, la última en Leipzig en septiembre de 2014 con 3 mil participantes. En la editorial Routledge de Londres recientemente ha aparecido, compilado por Giacomo d'Alisa, Federico Demaria y Giorgos Kallis, un Diccionario del descrecimiento, que saldrá en castellano en abril de 2015 en la editorial Icaria en Barcelona. Emula el famoso diccionario del post-desarrollo que publicaron Wolfgang Sachs, Ashish Nandy, Gustavo Esteva, Arturo Escobar… hace 20 años.

Lo que el descrecimiento propone es una economía y una sociedad que, en lo ecológico, baje su consumo de energía y materiales y, en lo social, ponga en vigor principios de organización basados, no en las prioridades del mercado, sino en la autonomía, en el cuidado de las personas, la reciprocidad, la convivialidad. Mucho de eso procede de Iván Illich y de Cornelius Castoriadis. La décroissance es una idea europea que en Estados Unidos tiene un paralelo en la economía del estado estacionario, que Herman Daly viene proponiendo desde 1973, parecida a la de prosperidad sin crecimiento de Tim Jackson en Inglaterra y a la simplicidad voluntaria de Ted Trainer en Australia. En Alemania le llaman Post-Wachstum, post-crecimiento.

Pero se puede preguntar en México o en cualquier país del Sur: ¿cómo se atreven ustedes a proponer el descrecimiento con la pobreza cruel que persiste en África, la India, América Latina? Una respuesta sería que el descrecimiento es solamente para los países ricos y debe ir junto con un crecimiento económico en el Sur y con la redistribución en todas partes. Otra respuesta mejor, que complementa o modifica la anterior, es que el descrecimiento no es un invento europeo; tiene otras raíces, también debe ir junto con el buen vivir, el sumak kawsay. Esta expresión quechua se usó en 2008 en la Constitución de Ecuador como una alternativa al desarrollo económico uniformizador, como una manifestación de la anticolonialidad.

No hace falta recurrir al quechua; la idea de vivir con lo que es suficiente para una vida buena, sin acumular, es lo que los jain llaman aparigraha desde hace miles de años en la India, o es la eudaimonia de Aristóteles, es decir, la felicidad, la plenitud del ser, el florecimiento de las propias capacidades sin acumular posesiones. Tal vez sumak kawsay se haya dicho ya, aunque no se haya escrito, desde hace muchos centenares de años, con total independencia de Aristóteles. En América se encuentran ya las ideas que necesitamos para una ética del buen vivir que encaje perfectamente con los postulados del descrecimiento. Y a eso hemos de añadir la justicia ambiental.

En economía ecológica insistimos en la imposibilidad de un crecimiento económico que sea sostenible. En economías industriales no existe ni puede existir un crecimiento verde. Y en ecología política estudiamos los conflictos ecológico-distributivos. Y redescubrimos los movimientos de justicia ambiental que luchan contra el racismo ambiental, por la justicia climática, la justicia hídrica. Si dibujamos un mapamundi de industrias contaminantes, veremos cómo sus impactos y las protestas contra ellos, no están distribuidas de forma aleatoria. Muchas de estas actividades han sido colocadas en lugares donde habita gente pobre, pueblos indígenas, gente del color de la tierra.

Por tanto han nacido redes internacionales por la justicia climática, por la justicia hídrica, por la conservación de las semillas campesinas, por el ciclismo urbano, contra las plantaciones de eucaliptos y palma de aceite, por la conservación de los manglares, contra la minería a cielo abierto y contra el fracking, denunciando el comercio ecológicamente desigual y reclamando las deudas ecológicas y los pasivos ambientales de las empresas papeleras, mineras o petroleras por los daños producidos.

Y esas tres ideas, una del Norte y dos de ellas del Sur, a saber, el descrecimiento, el buen vivir y la justicia ambiental, se refuerzan mutuamente. Quienes en Europa, más allá de experimentar nuevas formas de vida comunitarias en las ciudades o en el campo disminuyendo su consumo energético y material, aumentando la intensidad de sus cuidados mutuos y su interés por la vida pública, se sumen a la vez a las denuncias contra la represión contra los ambientalistas y los pueblos indígenas del Sur que protestan contra el extractivismo, estarán apoyando a la vez la justicia ambiental, el buen vivir y el descrecimiento.

*Catedrático de la ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona​

viernes, 27 de marzo de 2015

#Economía, #poder y #megaproyectos, editado en España, de los maestros Federico Aguilera y José Manuel Naredo que nos recomienda Alfonso Sanz, del grupo ecologista español dedicado al transporte y movilidad

 


Economía, poder y megaproyectos, editado en España, de los maestros Federico Aguilera y José Manuel Naredo que nos recomienda Alfonso Sanz, del grupo ecologista español dedicado al transporte y la movilidad.

Economía, poder y megaproyectos

Autor: Federico Aguilera y José Manuel Naredo (eds.)

Este libro tiene como origen el curso que, con el mismo título, se celebró en la Fundación César Manrique entre el 17 y el 19 de octubre de 2007, y que fue dirigido por los editores, Federico Aguilera y José Manuel Naredo.

La publicación incluye textos de Óscar Carpintero, Albert Recio, Manuel Delgado, Félix Arias y Marcos Roitman, además de los propios editores.

Tras los cánticos al libre mercado y al crecimiento de la producción, las operaciones de mera adquisición de riqueza están cada vez más al orden del día. Este libro da cuenta de ello a través de análisis generales y aplicados. Los primeros precisan el contexto sociopolítico en el que toma cuerpo la refundación oligárquica del poder en las actuales democracias, así como la cobertura ideológica que la hace pasar desapercibida. Los análisis aplicados se ilustran con casos en los que determinados personajes y grupos empresariales obtienen el lucro fácil e inmediato mediante "operaciones" inmobiliarias o financieras amparadas por el poder, utilizando como pretexto determinados megaproyectos de gran impacto territorial.

ISBN: 978-84-88550-77-4

lunes, 9 de marzo de 2015

¿Es el descrecimiento una alternativa para México? -Miguel Valencia Mulkay

¿Es el descrecimiento una alternativa para México?-Miguel Valencia Mulkay

Ponencia presentada en el coloquio ¿Es el descrecimiento una alternativa para México? celebrado en el centro cultural Kuii, el 7 de marzo de 2015

Evidentemente, el crecimiento es un proceso natural en la faz de la Tierra, sin embargo, no conocemos elefantes de 100 m de altura, caballos de 50 m de alzada, árboles de 300 m de circunferencia, o mujeres de 20 m de altura. En algún momento su crecimiento se detiene, como se detiene el crecimiento del caracol, frenado por los obstáculos que enfrenta  añadir una nueva vuelta  en la espiral de su concha. En cambio, en el ámbito de las matemáticas, la geometría o el pensamiento abstracto, el crecimiento infinito es posible, sin embargo, esto es lo que propone precisamente la economía moderna: un crecimiento infinito de la economía en un mundo finito. Quiere más autos, trenes y aviones; mas pavimento, tubos y bombas; más teléfonos móviles, botellas de agua y electrónicos; mas urbanización, industrialización y uniformización sistémica de la educación, la salud, el comercio y la finanza. Una flagrante contradicción de consecuencias fatales para los mares, los ríos, los bosques, los animales, las comunidades, los pueblos y las ciudades del mundo. Mientras más productivas y competitivas son las empresas más improductivas se vuelven la sociedad y la naturaleza. La economía  de crecimiento libra una guerra contra la cultura y las matrices de la vida en la Tierra.

 Hacia el final del siglo XIX, se hace ya muy evidente la destrucción del tejido social, la anomia, como califica Durkheim a las altas tasas de crimen, suicidio, desordenes mentales, alcoholismo, producidas por el avance de la industrialización y el desarrollo de nuevas tecnologías, por el crecimiento económico. Hacia la mitad del siglo XX, se hace ya muy evidente la destrucción ecológica producida por la elevación radical en el consumo de productos industriales y la introducción de nuevas tecnologías, incluyendo la mercadotecnia y la publicidad; por el crecimiento de la economía mundial, por la ciencia y la tecnología.  En la posguerra, pensadores como Lewis Mumford, Karl Polanyi, Jacques Ellul, Murray Bookchin, Paul Goodman, Ivan Illich encuentran  y exploran la relación que existe entre el crecimiento económico y la destrucción de las culturas y la naturaleza. Las revueltas juveniles de los 60, principalmente las del 68, incluyen ya la crítica al consumismo, la sociedad industrial, la economía de crecimiento. El famoso informe del Club de Roma sobre los límites del crecimiento, publicado a principios de los 70 y la primera "crisis del petróleo" desatan un debate mundial sobre el crecimiento que provoca, por un lado, el nacimiento del movimiento ecologista, y por otro lado, la contrarrevolución neoliberal y ambientalista de la sustentabilidad que pretenden ocultar los efectos del crecimiento económico en la sociedad y en la naturaleza ,y en cambio exigen intensificar la guerra económica contra los pobres y los bienes comunes, por medio de recursos extremos, de "motores del crecimiento", como las reformas estructurales, las privatizaciones de bienes comunes, el Libre Comercio, los megaproyectos y las tecnologías de alto riesgo, como la nuclear, los transgénicos, la nanotecnología, entre otras. El ecologista Rudolph Bahro resume en los 80  los apetitos profundos de la sociedad contemporánea: Quiero Más; Quiero más Grande; Quiero más Rápido. Desde los 70, se eleva incesantemente el desempleo en el mundo, por el avance tecnológico.   

El debate público sobre los efectos negativos del crecimiento es sofocado en el último cuarto del siglo pasado y sólo resurge en 1994, por la aparición de la revolución zapatista y luego, en  2003, por la emergencia del movimiento europeo por el decrecimiento, alentado por el zapatismo y por la celebración del seminario de la UNESCO en París de 2002, titulado Deshacer el desarrollo, Rehacer el mundo, en el que todavía participa Ivan Illich antes de morir,y por la publicación en Le Monde Diplomatique del artículo de Serge Latouche Por una sociedad de decrecimiento. De una forma muy efectiva, los indígenas de Chiapas hacen ver al mundo la calamidad que representan los grandes avances de la tecnociencia y  el crecimiento económico.  Hoy, la mayor parte de los movimientos sociales por la justicia ambiental y climática en el mundo reconocen los terribles efectos del crecimiento al punto que los gobiernos poderosos se ven obligados a inventar el crecimiento verde, la economía verde, para reforzar la desfalleciente consigna del desarrollo sustentable. Por otro lado, la respuesta de los gobiernos ricos y poderosos al agotamiento del petróleo barato y los crecientes desastres climáticos, reconfirman la intención de radicalizar las medidas económicas extremas, con el propósito de conservar altas tasas de crecimiento económico en el mundo y así poder pagar altas tasas de interés.  Más extracción de petróleo, metales y agua de los acuíferos, por medio de tecnologías altamente depredadoras;  más privatización del agua, suelos, espacios, genomas, bienes comunes, en beneficio de inversionistas internacionales asociados con nacionales; más megaproyectos en cualquier rubro; más programas de ingeniería social, reacomodo de la población y nula acción para reducir el consumo de hidrocarburos y los riegos de guerra nuclear.  Las tres cuartas partes de la humanidad son ahora supernumerarias para los ricos y poderosos. Las cuatro quintas partes de las matrices de la vida en el mundo están severamente afectadas por las contaminaciones de todo tipo.

¡Crecimiento! ¡Crecimiento! ¡Crecimiento! es el mantra, la oración de los modernos bomberos-piromaniacos, como Lagarde, Obama, Merkel, Yelen, Jim Yong Kim, Gurría, Carstens, Videgaray, Peña Nieto, Madero, Mancera y el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, con Carlos Slim a la cabeza. Sin lugar a dudas la sociedad mexicana, al igual que el resto de los países del mundo, participa en las olimpiadas mundiales por el crecimiento, obligado por sus deudas, acuerdos con la Reserva Federal y otros bancos centrales,  el FMI, el Banco Mundial y la OCDE, tratados como el TLC o NAFTA, así como por la doctrina económica que enseñan en las grandes universidades de EU y en México, en el ITAM, el Tec de Monterrey, el Colegio de México, la UNAM, el IPN, la UAM y hasta la Iberoamericana. El consenso político por el crecimiento es en México muy poderoso, avasallador, tiránico. La academia, el empresariado y los partidos dedican sus mejores esfuerzos a la consecución del crecimiento en nuestro país y aprueban la construcción de cualquier infraestructura o megaproyecto, la adopción de cualquier programa, o la publicación de cualquier ley o reforma que prometa contribuir a este efecto, como lo es la reforma energética. El crecimiento del Producto Interno Bruto, el PIB, es el objetivo principal de la política moderna desde hace más de medio siglo,  y es ahora el objeto fundamental de la existencia de los gobiernos. El contenido profundo de la política de hoy en día es la economía y el crecimiento. El monetarismo es el contenido profundo de la economía: las mentes financieras controlan nuestras vidas como nunca antes. El consumo de petróleo y otras materias primas baratas es la clave del crecimiento económico.  Cada vez es más difícil conseguir el crecimiento en México y en el mundo, por lo que los poderosos están desesperados. El dilema del Sistema es crecer o morir.  La reforma energética y las otras aprobadas en los últimos 25 años pretenden relanzar, recargar, reforzar el crecimiento, el desarrollo, el progreso, la productividad, la competitividad.

miércoles, 18 de febrero de 2015

¿Es el #decrecimiento una alternativa para #México? Coloquio en conmemoración de la visita de Serge Latouche a grandes universidades mexicanas en marzo de 2010. Invitado de honor: Jean Robert

Convocatoria

¿Es el descrecimiento una alternativa para México? 
Coloquio en conmemoración de la visita de Serge Latouche a grandes universidades mexicanas en marzo de 2010.  
Invitado de honor: Jean Robert

El sábado 7 de marzo, a partir de las 10 de la mañana, en un salón especial del restaurante Kuii, Insurgentes 223, colonia Roma, casi esquina con Monterrey, frente a la estación Durango del Metrobús, tendrá lugar un coloquio para conmemorar la visita de Serge Latouche en marzo de 2010 a grandes universidades mexicanas (UNAM, IPN, UAM, UIA) Para debatir si el descrecimiento es una alternativa frente al desastre ecológico, social, económico, político y simbólico de México y el mundo, y las propuestas existentes para fortalecer esta alternativa. Contaremos con la presencia de Jean Robert, como invitado de honor. Quienes deseen hacer una exposición sobre esta temática, no mayor a 10 minutos, para considerar su posible presentación en el coloquio. Se sirve desayuno. La mesa sólo tiene cupo para 20 personas: es indispensable hacer una reservación  para asegurar un lugar en el coloquio que dura cuatro horas. El desayuno tiene un costo de $ 130.00 por persona (incluye la renta del salón, la propina y otros gastos)

Iniciador del movimiento de la decroissance en Francia, Serge Latouche, es profesor emérito de la universidad Paris-Sud (Orsay), especialista en relaciones económicas Norte-Sur y de la epistemología de las ciencias sociales. Publica en 2003 en Le Monde Diplomatique su famoso articulo Por una sociedad de la decroissance en el que advierte sobre los terribles efectos del crecimiento sobre el ambiente y la vida de los seres humanos y que detona una movilización de grupos sociales en Francia, Italia, Dinamarca, España, Inglaterra. En su libro La Apuesta por el decrecimiento, ICARIA, Barcelona publicado en 2006 analiza el infierno que significa el crecimiento y el decrecimiento como una alternativa tanto para los países desarrollados como los emergentes. Con fundamento en los debates del histórico seminario de la UNESCO de 2002 en Paris, Deshacer el desarrollo, Rehacer el mundo y en el pensamiento de los grandes autores en la crítica al crecimiento, como Ivan Illich, Nicholas Georgescu Roeguen, Jacques Ellul, André Gorz, Francois Partant, Cornelius Castoriadis, Jean Pierre Dupuy, el discurso de Latouche propone maneras de salir del imaginario dominante y de organizar una sociedad de decrecimiento sereno y convivencial en el mundo.

En 2006, tenemos conocimiento del las ideas de Latouche, y sus referencias al pensamiento de Ivan Illich que ha sido guía en las acciones de nuestro grupo. En 2007 iniciamos un ciclo de coloquios sobre las propuestas de Latouche que dura dos años y que aprueba el uso de la palabra descrecimiento como una buena traducción de las ideas de la decroissance. Por medio de nuestro amigo, Jean Robert, tomamos contacto con Latouche en 2008 y conseguimos que viniera a México a impartir conferencias magistrales en grandes universidades mexicanas. En la Segunda Conferencia Internacional de Degrowth realizada en la universidad de Barcelona en 2010 hicimos una presentación del movimientos mexicano de descrecimiento y en 2012 hicimos otra presentación en la Tercera Conferencia Internacional de Degrowth realizada en la Facultad de Arquitectura de Venecia. Por medio de las redes ECOMUNIDADES, ¡Salir del petróleo!, Red en Defensa de la Ciudad de México llevamos a la practica diversas líneas para impulsar el descrecimiento.   


Convocan: ¡Descrecimiento o Extinción!, ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México, Grupo ¡Salir del petróleo!     
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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES 

#Decrecimiento Acuerdo entre productores y consumidores de cultivos de cercanía en la ciudad de México. Invitación a participar en las reuniones preparatorias.

Las posibles ventajas y beneficios de lograr un acuerdo entre productores y consumidores de cultivos de cercanía en la ciudad de México. Invitación a participar en las reuniones preparatorias.

Propuesta ecologista de descrecimiento discutida en los desayunos-reuniones de trabajo de la Red en Defensa de la Ciudad de México del 27 de agosto y 5 de noviembre de 2014 y sometida a consulta de  integrantes de esta Red y ecologistas del movimiento por el descrecimiento hasta el 15 de diciembre de 2014.

Cada año son peores los alimentos que nos ofrecen la agroindustria, la industria de alimentos y las grandes tiendas de venta al menudeo de la ciudad de México, como Wal Mart, Superama, Aurrerá, Comercial Mexicana, Soriana, Chedraui. Cada año contienen más productos químicos, genéticos, nucleares; por otra parte, las contaminaciones que generan su producción, destruyen cada año más el clima, los acuíferos, ríos, lagos, humedales, glaciares, la biodiversidad; además, acaban con la salud de los trabajadores del campo y de los vecinos de los pueblos, ejidos y colonias cercanas a los campos de cultivo, los grandes establos, las granjas e invernaderos. Cada año aumentan los kilómetros recorridos de los alimentos que consumimos, así como las horas de refrigeración y la nocividad de los envases de estos alimentos; las carreteras están saturadas de tráileres, producen muchos accidentes fatales, por la gran cantidad de alimentos que se transportan; los mares están hechos una pocilga por los barcos de carga que transportan alimentos; los mares, ríos, lagos y lagunas están severamente afectados por las descargas de la industria alimentaria y por los plásticos que utilizan en sus empaques. Cada año son menos frescos y más artificiales los alimentos que nos venden.  Debido a la producción en gran escala de los alimentos que consumimos, cada año se incrementa el desperdicio de los alimentos, tanto en las operaciones de producción y distribución como en los hogares mismos y los restaurantes. Cada año aumenta la desnutrición y el hambre en México y en el mundo. Sobra literatura sobre estos hechos hoy tan evidentes.

Desde el punto de vista ecológico, la industria agropecuaria, la industria procesadora de alimentos y las grandes tiendas de venta al menudeo representan una calamidad mundial, por su descomunal contribución a la emisión de gases que dañan el clima, la desertización, la desaparición de especies, la muerte de los mares, el envenenamiento de los suelos, acuíferos, cuerpos de agua. Desde la perspectiva social, son industrias y comercios altamente perniciosos, principalmente por los muy elevados índices de diabetes, cáncer, hipertensión, colitis nerviosa que producen.  Desde el enfoque económico, las empresas productoras y comercializadoras de alimentos son una "catástrofe económica controlada",  por el gigantesco subsidio que reciben de la Naturaleza, la Sociedad y los gobiernos, la concentración de la oferta en siniestros monopolios u oligopolios que ocultan la información de sus productos (Monsanto, Bimbo y otros) y encarecen los alimentos. Desde la perspectiva política: leyes, reglamentos, normas de alimentos impuestas por los mismos fabricantes, como se revela en el caso Food &Drug Administration, FDA- Monsanto; violación sistemática de la Ley, de los productores, muerte de la soberanía alimentaria y la muy débil supervisión gubernamental de la calidad de los alimentos globalizados, aportaciones económicas a las campañas electorales de los candidatos que protegen sus monopolios. La más grave consecuencia política de los alimentos industrializados consiste en la firma de tratados de libre comercio que favorecen únicamente a transnacionales y cárteles de las drogas, tráfico de armas, niños, mujeres, órganos y especies en peligro de extinción.   Desde el punto de vista cultural: muerte de la buena comida, de los buenos hábitos alimentarios, de la convivencia familiar y comunitaria de las culturas del país.

Únicamente, el ocultamiento, desinformación y manipulación escolar, universitaria, mediática, impuesta por el Estado y el Mercado, permite que siga en crecimiento un sistema alimentario tan aberrante que colapsa gradualmente, por el momento, pero que puede desquiciarse en los próximos años. No podemos esperar del Estado o de los mercados solución alguna a estos desafíos, no obstante, es indispensable resistir su funcionamiento para que cambien de rumbo; en cambio sí podemos esperar de ellos toda clase de violencia contra quienes quieran ofrecer algunas opciones frente a los alimentos industrializados, como se hace con la producción en pequeña escala, agredida sistemáticamente por las normas, reglamentos y leyes impuestos por la industria alimentaria y  los enormes subsidios gubernamentales a los cultivos industrializados y alimentos procesados.  

Lo peor sería seguir como estamos. La salud de los territorios (suelos, agua, aire) y de la población, así como la prevención del hambre y la catástrofe ecológica (clima, agua, biodiversidad), los crecientes riesgos de desabasto, por fallas en la producción y distribución, y las guerras multidimensionales, nos obligan a buscar alternativas ciudadanas que puedan ayudarnos a reducir el consumo de los alimentos industrializados, especialmente las carnes. Consumir más vegetales y alimentos frescos de origen animal, con menor contenido de transporte y almacenaje y producción más respetuosa de la naturaleza.  En términos generales, la alternativa a los alimentos industrializados consiste en relocalizar la producción de  los alimentos que consumimos; es decir, invertir las actuales tendencias: consumir principalmente los alimentos que se producen en la ciudad o cuenca donde vivimos; producir en la ciudad o en su cercanía los alimentos básicos que se consumen en ella misma.

Llevar a la práctica esta propuesta es una tarea de largo aliento que debe pasar por muchas etapas de aprendizaje y resistencia. No hay salidas fáciles ni soluciones en gran escala; es indispensable hacer diversos ensayos piloto en esta ciudad, para sentar las bases de la relocalización en la producción y consumo de alimentos. Sin embargo, para que estos ensayos tengan éxito, es esencial estar convencidos de las tendencias negativas que hemos mencionado en el párrafo anterior. El libro Alimentos Sustentables a la Carta, de nuestros amigos Martha Elena García y Guillermo Bermúdez, editado por CONABIO puede ser de gran ayuda para convencernos y orientar nuestras acciones iniciales; luego, hay que hacer acopio de mayor información sobre estos temas y difundirla entre los productores y consumidores. No se puede aumentar la producción de alimentos "ecológicos" sin una gran labor previa de información y reflexión colectiva sobre estos temas. Mientras tanto, proponemos considerar como  "alimentos aceptables", en lo ecológico y lo social, a los que cumplen las siguientes condiciones:

  1. Se producen en la cercanía donde se consumen (son frescos): en la misma cuenca o en las cuencas cercanas. En el caso de los alimentos básicos (maíz, hortalizas), es indispensable que se produzcan en la misma cuenca. El transporte de este tipo de alimentos implica pocos kilómetros de viaje.

  2. No se utilizan agroquímicos industrializados en su producción ( fertilizantes o pesticidas derivados del petróleo)

  3. Requieren muy poco consumo de agua y no la contaminan con productos químicos.

  4.  Se producen en forma artesanal.

  5. El productor consume parte de lo que produce y está dispuesto a recibir la visita de las personas que consumen sus productos, para conocer y confirmar personalmente la buena manera en que se cultivan sus productos. Está sujeto únicamente a certificación local, realizada por sus propios consumidores y por una asociación de productores y consumidores de alimentos de proximidad.

  6. Se producen y distribuyen en magnificas condiciones de limpieza.

  7. No contienen manipulaciones genéticas producto de la biotecnología ni aditivos, saborizantes o conservadores químicos industriales.

  8. No tienen envases o empaques industrializados.

  9. No tienen publicidad.

  10. El productor es acompañado solidariamente por una red o cooperativa de productores y consumidores.

Hace más de 60 años se fundan en Japón las primeras asociaciones para la conservación de la agricultura campesina, con el fin de establecer acuerdos de compra entre productores de alimentos situados en la cercanía de la zona urbana y consumidores de la ciudad; estos acuerdos tienen desde entonces una gran aceptación: se extiende la practica  a los países europeos y a EU y Canadá. Estos acuerdos, permiten que se conserve la producción campesina en pequeña escala, los productores tengan precios justos y puedan vivir holgadamente con la venta de productos muy apreciados por su alta calidad; sobre todo ayudan mucho a contener la expansión urbana y evitar el cambio en el uso del suelo junto a la zona urbana. La sociedad se beneficia con una radical disminución de contaminantes que dañan el clima o el medio ambiente, una economía menos destructiva, más justa y una menor dependencia de poderes mundiales.  Los consumidores también se benefician con una oferta de alimentos libres de productos químicos industriales, manipulaciones genéticas: se reducen los costos de intermediación y los gastos en agroquímicos, semillas patentadas y otros insumos. Disminuyen radicalmente el consumo de petróleo, las emisiones de gases que dañan el clima.  Los beneficios de la relocalización son enormes. 

Otra forma de promover el consumo de alimentos locales consiste en fomentar los cultivos en ventanas, terrazas, azoteas, jardines, huertos urbanos; es decir: fomentar la urbicultura, por medio de redes municipales o delegacionales de productores-consumidores de hortalizas cultivadas en la misma ciudad. Esta actividad implica un cambio radical en la visión económica: implica regalo, trueque y compra-venta. La introducción del concepto del  don o el regalo cambia profundamente la idea de la economía: los mercados se vuelven pequeños, manejables, benéficos, a diferencia de los gigantescos mercados modernos internacionales que son muy destructivos, anti ecológicos, antisociales, invasivos, monopólicos, tiránicos, inhumanos.

La urbicultura involucra mucho convencimiento sobre las ventajas y beneficios de esta forma de producir alimentos, para la paz interior, la convivencia, el buen vivir y la plenitud de la conciencia de la realidad; conlleva ensayos de cultivo y relaciones de apoyo mutuo.   

Para avanzar en este proyecto se proponen reuniones frecuentes de los interesados en estos proyectos.  ECOMUNIDADES y Comunidad Terapéutica Madre Selva realizan la promoción de ensayos sobre esta propuesta y la promueven con el apoyo de la Red en Defensa de la Ciudad de México. Se trata de una iniciativa autónoma, no gubernamental, no empresarial, que busca el apoyo de las personas que tienen conciencia del colapso climático, ambiental, cultural, social, económico, político y simbólico del mundo. 

A los interesados en la Iniciativa para la promoción de los cultivos de cercanía, les rogamos avisarnos de su interés en participar en las próximas reuniones de esta iniciativa.

México DF  30 de diciembre de 2014

Red en Defensa de la Ciudad de México 

Adriana Bermeo, Adriana Gómez, Adriana Matalonga, Aline Fernanda, Ana María Yustis, Anhai Martínez, André Prieur, Aurora Marín, Bianca Sandoval, Carmen Espino, Cecilia Brañas, David Jiménez, Edgardo Mota, Eduardo Farah, Eduardo Soriano, Fabián Carvallo, Gabriela Vega, Gabriel Valencia, Guadalupe Tron, Gustavo Romero, Heriberto Salas, Jacqueline Bolaños, Javier Osorno, Jonathan Arroyo, José Ignacio Félix Díaz, José María Bilbao, Juan Manuel Pomares, Karen Zúñiga, María de Lourdes Ríos, María Díaz Santos, María Elena Contreras Domínguez, María de Lourdes Ríos, Mario Marroquín Castillo, Mario Rechy, Mauricio Villegas, Miguel Valencia, Patricia Carrera, Ricardo Zúñiga, Roberto Christian Domínguez, Rodolfo Ramírez Velázquez, Sara Espíritu, Sharon Sánchez, Soledad Osorio, Sonia Verónica Coronado Hidalgo, Susana Clares Popoca, Susana Morales, Tulia Roa Castro. 

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