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martes, 19 de noviembre de 2013

Descrecimiento- Contribución al Diccionario de Ecología Política

DescrecimientoContribución al Diccionario de Ecología Política

Miguel Valencia Mulkay

El descrecimiento[1] es simplemente una bandera bajo la cual se agrupan aquellos que sostienen una crítica radical del desarrollo y que quieren trazar los contornos de un proyecto alternativo para una política del post desarrollo.  Como lo señala Serge Latouche[2], el más destacado teórico de la decroissance, este término es de muy reciente utilización en el debate económico, político y social, a pesar de que las ideas en las que se sustenta tienen una historia bastante antigua. Sin remontarnos a ciertas utopías del primer socialismo, ni a la tradición anarquista renovada por el situacionismo, este proyecto fue formulado desde los años 60 en términos cercanos a los que utilizamos hoy en día, por Ivan Illich, André Gorz, Francois Partant y Corneluis Castoriadis. También, se sustenta en el pensamiento del gran crítico de la tecnología Jaques Ellul[3] , y del gran matemático y economista: Nicholas Georgescu Roeguen[4] ("Es imposible un crecimiento exponencial indefinido en un medio ambiente que es finito" "Todo niño nacido ahora significa una vida humana menos en el futuro. Pero también, todo automóvil Cadillac producido en cualquier momento significa menos vidas en el futuro") y una pléyade de pensadores.

El fracaso del desarrollo en el Sur y la pérdida de límites o valores en el Norte han llevado a muchos pensadores a cuestionar a la sociedad de consumo y sus bases imaginarias, al progreso, a la ciencia y a la técnica. La toma de conciencia de la crisis ecológica mundial aporta una nueva dimensión al descrecimiento. El descrecimiento no es un concepto en el sentido tradicional del término y no existe propiamente una "teoría del descrecimiento"; es más bien una consigna, un slogan político con implicaciones teóricas, una "palabra-obus" que pretende sacudir o perturbar a los fanáticos del productivismo, como lo dice Paul Aries[5]; es un llamado al orden que tiene por objeto exigir con fuerza el abandono del objetivo del crecimiento por el crecimiento mismo,  por lo que podría ser definido más bien como la búsqueda de un estado de "Acrecimiento" (sin crecimiento), como se dice "Ateo" (sin dios). Se trata, pues, del abandono de una religión: la religión de la economía. La investigación teórica sobre el descrecimiento se inscribe entonces en un movimiento de reflexión más amplia sobre la bio economía, el pos desarrollo y el a-crecimiento.  

 El pensamiento del descrecimiento se desarrolla sobre los escombros del crecimiento en el Siglo XX y emerge vigorosamente en el Siglo XXI frente a la globalización. La ideología de crecimiento está moribunda, pero, todavía se sacrifican en sus altares a las generaciones futuras. Para la inmensa mayoría de los seres humanos, la alternativa real no está entre crecimiento o decrecimiento convencional sino entre recesión o descrecimiento. En efecto, el descrecimiento no significa un crecimiento negativo; entraña más bien un descrecimiento elegido por la sociedad, aceptado por la mayoría. Una recesión será siempre dramática, sobre todo para los humildes y vulnerables, pues no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento. El descrecimiento no es por lo tanto realizable en una sociedad de crecimiento: es un proyecto político que consiste en la construcción de comunidades autónomas y ecónomas, tanto en los países enriquecidos como en los países empobrecidos; es un proyecto que inicia con la descolonización de imaginario social, con un cambio de vida.

Como tal, el descrecimiento no es realmente una alternativa concreta, es más bien la matriz que libera una multiplicación de alternativas concretas por ensayar. Latouche propone cambiar de rumbo con un programa radical, sistemático, de 8 Rs: revalorizar; re conceptualizar; reestructurar; redistribuir; relocalizar; reducir; reutilizar; reciclar. Estos ocho objetivos interdependientes son susceptibles de impulsar un círculo virtuoso de descrecimiento sereno, convivencial y sostenible.  Estos objetivos entrañan lo mismo revolución que retroceso, cambio radical de dirección e innovación que repetición. En lo que concierne a las sociedades del Sur, el objetivo del descrecimiento no puede concebirse en los mismos términos, ya que todavía no son en su gran mayoría sociedades de crecimiento. Intentar el descrecimiento en el Sur, es intentar el desenvolvimiento, es decir: la eliminación de los obstáculos a la expansión de sociedades autónomas y desencadenar un movimiento en espiral que permita colocarse en la órbita del círculo virtuoso de las 8Rs. Múltiples ensayos de vida alternativa (vida simple, vida lenta, ecotecnias, neo campesino, neo artesano, cooperativas, Slow Food, comunidades ecológicas) se consideran formas de descrecimiento. 

En 2003, nace en Francia el movimiento político por el descrecimiento con la publicación del artículo de Latouche "Pour una societé de decroissance" en Le Monde Diplomatique; en 2004 se funda en Lyon el periódico La Decroissance. Le journal de la joie de vivre ; Francois Schneider recorre Francia en un burro y ayuda a crear así grupos de decroissance en varias provincias; se extiende el movimiento a Italia, con los textos de Mauro Bonaiuti  y Maurizio Pallante; en 2007, con el apoyo de Joan Martinez Alier nacen los primeros grupos de decrecimiento en España al mismo tiempo que en la ciudad de México nace el primer grupo de descrecimiento, con el apoyo de ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México; en 2008 se celebra en París la primera conferencia internacional sobre descrecimiento; en 2010 la segunda en Barcelona; en 2012 se celebra en Montreal la International Conference on Degrowth in the Américas y en Venecia  la Tercera International Conference on Degrowth.  

México DF 16 de noviembre de 2012

 

 



[1] En este texto utilizamos el término descrecimiento como la traducción de decroissance aceptada en el Primer Coloquio sobre Descrecimiento celebrado en la ciudad de México en octubre de 2007; este término se traduce al inglés, como degrowth, al italiano como decrescita y en España, como decrecimiento. Utilizamos en México el término descrecimiento con el propósito de denotar una intención o propósito  social y político y alejarnos de la connotación económica o científica de la palabra decrecimiento.

[2] Serge Latouche: Le Pari de la Decroissance, Fayard, 2006. La Megamachine, La Decuverte. MAUSS, 2004

[3] Jacques Ellul: le Bluff Technologique, Hachette, París,1998

[4] Nicholas Georgescu-Roeguen Nicholas, Demain la descroissance, Sang de la terre, Fontenay-le-Fleury, 1995. The Entropy Law and the Economic Problem, (1971) Harvard University Press: Cambridge, Massachusetts

[5] Paul Aries: Decroissance ou Barbarie, Golias, 2005



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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES 

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