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martes, 29 de abril de 2025

 CONVERSATORIO SOBRE LA ENCICLICA LAUDATO SE (2015)

El 1 de julio de 2015, celebramos un desayuno conversatorio, convocado por ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autonoma de la Cuenca de México,en un salon especial del centro cultural Kwii, de Insugentes 223, en la colonia Roma, para comentar la recien publicada enciclica Laudato Se del Papa Francisco, . 

Entre 2014 y 2016 en ciertos meses del año, cada tres semanas celebrabamos estos desayunos en este lugar, para tratar diversos temas ecologistas.  

Este fue un conversatorio extraordinario: leimos algunas frases o parrafos de la encilica Laudato Se,; Participaron como comentaristas: un representante la Unión Europea en México; un destcado politico de Ecuador.

La RAIZ HUMANA DE LA CRISIS ECOLOGICA

101. No nos servirá describir los síntomas, si no reconocemos la raíz humana de la crisis ecológica. En esta reflexión propongo que nos concentremos en el paradigma tecnocrático dominante y en el lugar del ser humano y de su acción en el mundo.

LA TECNOLOGÍA: CREATIVIDAD Y PODER

La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada… 

103. La tecnociencia bien orientada no solo puede  producir cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano, desde objetos domésticos útiles hasta grandes medios de transporte, puentes….

104. Pero no podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero…

105. Se tiende a creer “que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores, como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico. El hecho es que “el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto”, porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia. .

Por eso es posible que hoy la humanidad no advierta la seriedad de los desafíos que se presentan, y “la posibilidad de que el hombre utilice mal el poder crece constantemente” cuando no está sometido a norma alguna reguladora de la libertad, sino únicamente a los supuestos imperativos de la utilidad y de la seguridad”. … Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que la falta una ética solida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación.

Globalización del paradigma tecnocrático

106. El problema fundamental es otro más profundo todavía: el modo como la humanidad de hecho ha asumido la tecnología y su desarrollo junto con un paradigma homogéneo y unidimensional. En él se destaca un concepto del sujeto que progresivamente, en el proceso lógico-racional, abarca y así posee el objeto que se halla afuera. Ese sujeto se despliega en el establecimiento del método científico con su experimentación, que ya es explícitamente técnica de posesión, dominio y transformación. Es como si el sujeto se hallara frente a lo informe totalmente disponible para su manipulación. La intervención humana en la naturaleza siempre ha acontecido, pero durante mucho tiempo tuvo la característica de acompañar, de plegarse a las posibilidades que ofrecen las cosas mismas.

Se trataba de recibir lo que la realidad natural de suyo permite, como tendiendo la mano. En cambio ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposición de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante. Por eso, el ser humano y las cosas han dejado de tenderse amigablemente la mano para pasar a estar enfrentados.

De aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a « estrujarlo » hasta el límite y más allá del límite. Es el presupuesto falso de que « existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos ».86

 107. Podemos decir entonces que, en el origen de muchas dificultades del mundo actual, está ante todo la tendencia, no siempre consciente, a constituir la metodología y los objetivos de la tecnociencia en un paradigma de comprensión que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Los efectos de la aplicación de este molde a toda la realidad, humana y social, se constatan en la degradación del ambiente, pero este es solamente un signo del reduccionismo que afecta a la vida humana y a la sociedad en todas sus dimensiones.

Hay que reconocer que los objetos producto de la técnica no son neutros, porque crean un entramado que termina condicionando los estilos de vida y orientan las posibilidades sociales en la línea de los intereses de determinados grupos de poder. Ciertas elecciones, que parecen puramente instrumentales, en realidad son elecciones acerca de la vida social que se quiere desarrollar.

 Descrecimiento vs decrecimiento

17 de abril de 2025

Miguel Valencia


Decrecimiento es una vieja palabra española muy utilizada en las profesiones que se apoyan en la Física, como las ingenierías, y también, en el medio economista que tiene pretensiones científicas.  El movimiento francés contra el crecimiento sin límites, nacido en Francia en 2003, adoptó esta palabra como una Moción de Orden o un ¡Ya Basta! contra el crecimiento económico sin límites, la religión de la economía y la adoración por la ciencia y la tecnología. Este movimiento francés se llama "decroissance". Años más tarde, los españoles replican el movimiento francés (2006) y lo llaman "decrecimiento".

En 2006, algunos ecologistas mexicanos tuvimos conocimiento del nacimiento del movimiento francés, por medio de franceses residentes en el país. Aquellos que veníamos de la corriente ecologista ligada a la Escuela de Cuernavaca (Iván Illich-Jean Robert: 1969-1976, CIDOC), nos dimos cuenta rápidamente de que el movimiento francés adoptaba mucho de aquello que había dicho esta Escuela. En 2007, después de bastante investigación, decidimos difundir en México las ideas y propuestas que nos parecieron globales del movimiento francés y tratar de crear un movimiento mexicano contra el crecimiento sin límites, por medio de un ciclo de coloquios sobre esta temática que empezó en 2007 y concluyó a finales de 2008.

Al promover la fundación de este movimiento, al igual que los franceses y los españoles, nos dimos cuenta que la palabra "decrecimiento" no transmitía o comunicaba bien el objetivo de este movimiento; es decir: la reducción voluntaria de aquello que crece o ha crecido en exceso en una comunidad o en una sociedad y, por otra parte, esta palabra se prestaba a muchos mal entendidos. Rechazamos entonces el uso de la palabra "decrecimiento” debido a que puede también significar un hecho no deseado, como una mala gestión o una "recesión"; una calamidad que hace normalmente mucho daño a los más pobres y vulnerables.

Además, el uso común de la palabra "decrecimiento" entre técnicos, economistas, científicos y matemáticos, hacen muy poco atractiva a esta palabra entre los vecinos de los pueblos, ejidos, barrios y colonias de México. Nos pusimos pues a investigar y encontrar una mejor palabra, para nombrar a un nuevo esfuerzo colectivo contra el crecimiento desquiciado: un posible movimiento mexicano contra el crecimiento sin límites.

En 2006, investigando en diccionarios en español, descubrimos pronto que la mayor parte de las palabras que implican negación, inversión, carencia, privación, pérdida, como "decrecimiento", utilizan el prefijo "des", por ejemplo: deshacer, desnudar, descubrir, desconfiar, descomponer; rápidamente pensamos en una nueva palabra: "descrecimiento".

La palabra "decrecimiento" nos pareció un galicismo; es decir: una palabra francesa que hace algunos siglos pudo haber sido adoptada y españolizada por académicos españoles, como lo han hecho con otras palabras, como "decolonial" o "deconstrucción" (seguidores de Derrida)

En 2007, en ningún diccionario de español encontramos la palabra "descrecimiento". Entonces, en ECOMUNIDADES inventamos la palabra descrecimiento, para denotar la acción voluntaria- personal o colectiva, con el objetivo de reducir el tamaño de aquello que en México ha crecido o crece demasiado o en exceso.   Con gran sorpresa, hace unos 7 años descubrimos que la Real Academia de la Lengua Española había ya reconocido la palabra que nosotros creamos.

Contra el decrecimiento, nace en México el descrecimiento

Hacia 2012, después del colapso de Wall Street de 2008-2009 y los datos y conocimientos que teníamos ya en torno al colapso ecológico y climático, nos llevaron a la conclusión de que también estaban ya en marcha el colapso social global, el colapso económico global y el colapso político global; de que el decrecimiento económico global era inevitable, por las retroalimentaciones de los diversos colapsos globales multidimensionales en marcha. La disyuntiva ya no era el crecimiento o el decrecimiento, sino el decrecimiento, por seguir los negocios como siempre o el descrecimiento, para poder resistir estos colapsos globales multidimensionales.  

Hacia 2012, después del colapso de Wall Street de 2008-2009 y los datos y conocimientos que teníamos en torno al colapso ecológico y climático, nos llevaron a la conclusión de que también estaba ya en marcha el colapso económico y político global; de que el decrecimiento económico global era inevitable, por las retroalimentaciones de los diversos colapsos globales multidimensionales en marcha. La disyuntiva ya no era el crecimiento o decrecimiento, sino el decrecimiento o el descrecimiento, para poder resistir estos colapsos globales multidimensionales.  

En España hay diversos grupos autónomos que en diversas provincias replican las ideas del movimiento francés, contra el crecimiento sin límites, con el nombre de "decrecimiento" Entre los más destacados están: en Barcelona (universidad autónoma de Barcelona: Joan Martínez Alier, Giorgos Kallis, Federico Demaría), en Madrid (universidad autónoma de Madrid: Carlos Taibo) , en Sevilla (Red de Decrecimiento) , en Valencia (universidad de Valencia: Julio García Camarero), en el País Vasco (Deshazcundea: Florent Marcellesi, eurodiputado) y en otras provincias; también hay en este movimiento distinguidas ecofeministas, como Amaia Pérez Orozco, María Mies, Yayo Herrero y otras.

Cuando nos visitó en 2018 el compañero Julio García Camarero, profesor de la Universidad de Valencia, España, distinguido autor del movimiento decrecimiento de ese país, en sus charlas en México celebró mucho la creación de la palabra descrecimiento.

En 2008, François Schneider, ingeniero industrial belga e integrante del movimiento francés decroissance, junto con diversos grupos promueve la internacionalización del movimiento francés contra el crecimiento sin límites: convoca la Primera Conferencia Internacional Degrowth, Paris 2008. Esta conferencia fue seguida por otras conferencias degrowth, convocadas por alianzas de grupos de diversos países europeos y americanos: Barcelona (2010), Venecia (2012), Montreal (2012), Leipzig (2014), Budapest (2018), Malmo, Suecia (2018), México (2018) y han seguido otras más.

Los organizadores de las conferencias internacionales degrowth de Europa reconocieron la especificidad de nuestro movimiento: en 2017 aceptaron nuestra propuesta de analizar en México, en una conferencia internacional degrowth-descrecimiento, las diferencias mayores en la lucha contra el crecimiento sin límites entre los países del Sur Global y los países del Norte global. Apoyaron de diversas formas la organización de la Primera Conferencia Norte Sur de Degrowth-Descrecimiento, Ciudad de México, 2018 que tuvo lugar en el Palacio de Medicina de la UNAM, en la plaza Santo Domingo. Es la primera conferencia internacional celebrada en un país del Sur global y sigue siendo la única. Ver informe en https://degrowth.descrecimiento.org/

Hoy día, la gran mayoría de las redes ecologistas europeas y de los principales activistas frente al "cambio climático", como: Extinction Rebellion XR, Scientific Rebellion, SR, y otras, han adoptado las ideas degrowth, contra el crecimiento económico sin límites.

 En 2019, el 54% de los franceses estaban a favor de la decroissance (descrecimiento) En ese año, la Asamblea Ciudadana de Francia le propuso al presidente Macron la adopción del "descrecimiento" o decroissance: este presidente rechazó la propuesta, sin embargo, en Bruselas se celebran anualmente conferencias degrowth en el Parlamento Europeo.

Las conferencias internacionales degrowth tienen bastante apoyo de los integrantes de las sociedades regionales de los economistas ecológicos o de la ISEE. International Society for Ecological Economics.  En algunos casos como en México hacen sus conferencias antes o después de las conferencias degrowth




 La Tierra en llamas. Día de la Tierra: 22 de abril de 2025


Los meteorólogos nos dicen:  2024 fue el año más caluroso de la historia y el primero en superar los 1.5 °C de calentamiento por encima del nivel preindustrial. Ver: https://wmo.int/es/media/news/la-organizacion-meteorologica-mundial-confirma-que-2024-fue-el-ano-mas-calido-jamas-registrado-al Algo inaudito: en 2024, la ciudad de México superó los 34.6 grados centígrados.

Pero no podemos ignorar que en su momento los últimos 10 años fueron los años más calurosos de la historia, un dato que es un verdadero escándalo ante datos que no cambian de esta manera en cientos o miles o cientos de miles de años; ante una estabilidad climática que tuvimos por al menos miles de años. Algo muy serio y trascendental está pasando en la Tierra.  Deberían estar ya sonando las alarmas en todos los países del mundo. Algo muy serio las está silenciando.

Con esta rapidez en el aumento de la temperatura promedio sobre la superficie de la Tierra, es predecible que en las próximas décadas estas temperaturas promedio suban con aun mayor rapidez, de no existir un cambio radical en los modos de vida de los países más ricos y poderosos que son los grandes responsables del colapso del equilibrio climático. Bien podríamos llegar al final de este siglo a 4 o 5 grados de aumento por encima del nivel preindustrial, si EU y la UE no cambian radicalmente sus actitudes ante esta amenaza.   

La multiplicación en este siglo, en el mundo, de los eventos climáticos récord o sin precedente tales como: las sequías, las olas de calor, los días con temperaturas superiores a 50 grados centígrados, los huracanes, los tifones, las DANAS, las tormentas, los tornados, las nevadas, los incendios forestales NUNCA VISTOS y la evidente alteración de las estaciones y regímenes de lluvias, nos advierten de un cambio ominoso en las bases que hacen posible la vida de los vegetales y los animales en la Tierra y, además, convencen de este futuro funesto a la mayoría de la población, especialmente a los pobres y los desvalidos.

Se ve muy difícil la existencia de la especie humana, con un aumento de 4 o 5 grados hacia finales de este siglo: hoy día es ya bastante cara y mala la producción agrícola y la pesquera y se puede pronosticar una fuerte caída en la calidad y la cantidad de alimentos, para las próximas décadas, mientras el tamaño de la población humana será casi 10 veces mayor a la población de la era preindustrial.

Los países más ricos y poderosos del mundo, en lugar de cooperar en la mitigación de esta gran calamidad global que ellos mismo han creado, de manera infame pretenden proteger de cualquier forma a sus minorías ricas y poderosas- ver la forma de que puedan sobrevivir en otros planetas- y conservar tanto como les sea posible sus muy contaminantes modos de vida. Patrocinan costosas campañas para negar la existencia del desquiciamiento climático o poner en duda a la ciencia climática, una ciencia que ya no encuentra palabras para advertirnos de las catástrofes que entraña este desquiciamiento y sus efectos sobre la sobrevivencia de la Humanidad.

Ante el desquiciamiento del clima de la Tierra, nada bueno podemos esperar de los países ricos y poderosos. Tampoco de los gobiernos de los países del Sur global, como México. Estos gobiernos están obligados a seguir los dictados del sistema político y económico global: no hablar de este colapso global en marcha; negar su existencia, por medio de acciones burocráticas que simulan que se hace algo frente al aumento de la temperatura promedio.

Las acciones apropiadas, para enfrentar la Emergencia Climática, solo pueden venir de las asambleas de vecinos de las ciudades, los pueblos, los ejidos, los barrios y las colonias que han reconocido en toda su extensión la Emergencia Climática; que han reconocido su origen global y local; sus consecuencias en todos los órdenes (ecológico, ambiental, cultural, social, económico, político y simbólico; que han discutido las opciones, disyuntivas y alternativas, tanto en lo individual, como en lo colectivo.

 

Miguel Valencia

ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México. 



jueves, 9 de enero de 2025

 Relocalización o colapso climático y ecológico.

Principios del descrecimiento

9 de enero de 2025

Por Miguel Valencia Mulkay

Desde hace algunas décadas, cada minuto del día se mueven enormes cantidades de materiales naturales y sintéticos y decenas de miles de seres humanos y no humanos cercanos a los humanos, como vacas, ovejas, cerdos, pollos, pescados, para llevarlos a lugares muy lejanos. Opera la deslocalización debido al crecimiento económico global.

Cada año, lustro o década, las materias primas de origen mineral- gas, carbón, petróleo; minerales- hierro, cobre, oro, plata; de origen animal- leche, carne, pieles, lana; origen vegetal- algodón, maíz, trigo, frutas, verduras, maderas, y los productos de la manufactura- chips, azulejos, telas, plásticos, , partes de celulares,  computadoras, motores, lámparas, refrigeradores, televisores, automóviles y estos mismos productos completos, entre otros,  al momento que llegan al consumidor final han sido transportados más millas o kilómetros, salvo la aparición de una pandemia o una gran recesión. Por supuesto, más millas o kilómetros al momento que llegan a su disposición final en un sumidero o centro de acopio. Opera la deslocalización, por motivos económicos.

Igualmente, los seres humanos y no humanos cercanos a ellos han sido transportados más millas o kilómetros que el año o lustro o década anterior, salvo la aparición de una pandemia o una gran recesión. Opera la deslocalización inducida por la economía global.   

Por otra parte, cada año o lustro o década, hay más personas en el mundo que los días de trabajo deben viajar más millas o kilómetros para llegar a sus centros de trabajo: hay más migrantes alternantes; hay más personas que no residen en el territorio donde ellos o sus padres o sus abuelos nacieron: hay más migrantes. Opera la deslocalización creada por las fuerzas económicas globales.  

Además, cada año o lustro o década anterior, los alimentos que llegan a nuestras bocas han viajado más millas o kilómetros, o cambia radicalmente el uso del suelo de la mayor parte de las localidades del mundo. Opera la deslocalización global de la industria.

Debido a las fuerzas mundiales por el crecimiento económico que están detrás de este siempre creciente movimiento de materiales, objetos, equipos, vegetales, animales y personas, cada año, lustro o década, se requiere un mayor uso de transportes motorizados y la construcción de nuevas y más grandes infraestructuras de transporte, como: nuevos aeropuertos, puertos, autopistas, vías férreas, terminales de ferrocarril, carreteras, vías rápidas, calles y muy diversas pavimentaciones y edificaciones que a su vez alteran radicalmente los suelos, las aguas, los aires y el clima de todos los lugares del mundo.

Este colosal movimiento de todo lo material en el mundo cada minuto del día- lo que llamamos deslocalización- está destruyendo rápidamente las culturas, las tradiciones, el tejido social y el equilibrio ecológico de cualquier territorio o ecorregión, así como el clima.

Desde hace más de dos siglos- desde la revolución industrial-, el transporte se convirtió en uno de los mayores enemigos de la estabilidad ecológica y climática del mundo. Los servicios, como el transporte, han resultado ser mucho más contaminantes que la industria manufacturera.

Como lo señalan Antonio Estevan y Alfonso Sanz en su importante estudio La Reconversión Ecológica del Transporte en España[1] , Capítulo 1, Las raíces del conflicto entre el transporte y el medio ambiente:… el transporte tiene que “abrirse paso” a través de unos ecosistemas naturales terrestres que no están “diseñados” para soportarlo, y en su avance va fraccionando y empobreciendo estos ecosistemas, y sustituyendo porciones crecientes de los mismos por espacios inertes, definitivamente perdidos para la Naturaleza y la vida….. Pero, estos efectos locales o territoriales del transporte distan mucho de ser los únicos que soporta la Naturaleza como consecuencia de esta actividad. La generalización del transporte motorizado exige la utilización de enormes cantidades de materiales y energía, cuya extracción, transformación y consumo produce grandes masas de residuos sólidos, líquidos y gaseosos, tan extraños a la Naturaleza como lo es el propio concepto de movimiento horizontal masivo.

El transporte disloca (contamina) el tiempo- los ritmos de vida de los seres vivientes- al mismo tiempo que disloca los lugares en los que viven – sus biotopos- rompe sus matrices suelo-agua-aire.

Hace unos 50 años, empieza a darse en EU, Alemania, Francia, Italia y otros países muy industrializados, un proceso de traslado de su producción industrial a otros países, en esa época más pobres, como China, Pakistán, India, México u otros países. Este proceso globalizador, para obtener ventajas industriales, populariza la idea de la deslocalización.

No obstante, la deslocalización industrial es un viejo proceso que tiene su origen hace unos 250 años, cuando en ciudades inglesas, como Manchester o Liverpool, con el apoyo de máquinas, grandes emprendedores colonialistas empiezan a concentrar bajo un mismo techo los factores de la manufactura- las materias primas y los trabajadores- y nacen así las factorías que crean la primera revolución industrial del mundo.

La concentración de los factores de la producción en estas primeras ciudades industriales generó en paralelo otras deslocalizaciones y revoluciones conservadoras, como la migración de campesinos y la concentración de materias primas hacia estas ciudades, la sustitución de productos artesanales – de India, China y otros países, por productos industrializados (telas, vestidos, utensilios)  y la revolución transportista (máquina de vapor): fueron las primeras ciudades del mundo en contar con líneas de ferrocarril. El transporte y la industria han sido actividades inseparables: no han podido existir una sin la otra. Industria y deslocalización van juntas.

Con el apoyo del transporte, la industria puede concentrar la manufactura en una parte de una ciudad, en una ciudad o ciudades o trasladarla a otro país cercano o lejano. El transporte ha sido históricamente el elemento fundamental de la industrialización y por supuesto de la deslocalización de la producción y el consumo, y sus nuevas modalidades, como el offshore o deslocalización de una parte de la producción o los servicios en otro país cercano o lejano o el nearshoring o traslado de la manufactura de un producto de un país lejano como China a un país cercano, como México.

En el mundo se ha hablado mucho en las últimas décadas de los beneficios económicos de la deslocalización- eleva el crecimiento del Producto Interno Bruto de los países que reciben nuevas industrias- no obstante, se ha hablado muy poco de los inmensos daños que trae aparejado este proceso de separación entre los lugares de producción y consumo; daños tanto ecológicos, ambientales o climáticos, como los culturales, sociales, económicos y políticos. Históricamente, han sido mucho mayores los daños que los beneficios de la deslocalización.

Podemos atribuirle a la deslocalización buena parte del colapso climático, de la pérdida de diversidad biológica y cultural y de la excesiva contaminación que hoy tienen los suelos, las aguas y los aires del mundo. También, podemos atribuirle el disparo en los niveles de violencia y la pérdida de soberanía alimentaria en los países del Sur global, como México. 

Por otra parte, el crecimiento exponencial de la aviación en este siglo completa la amplia gama de factores que resultan muy dañados por el uso del transporte: el clima.

El modo de producción industrial depende totalmente del servicio de transporte: por esta misma razón, es evidentemente insostenible; es el modo de producción más contraproducente de la historia. No hay manera de volver sustentable a la industria.  

Para los efectos del descrecimiento podemos adoptar la definición de la deslocalización de Philippe Villemus[2]: La deslocalización es la separación entre los lugares de producción y de consumo. Dicho de otra forma, los productos son fabricados en un lugar diferente en el que serán consumidos.

Por los efectos catastróficos que ha tenido en las últimas décadas la deslocalización de la producción y el consumo, en la estabilidad del clima y el equilibrio ecológico, estamos ahora ante una Emergencia Climática y Ecológica. Consecuentemente, resulta obligada la completa reversión de este proceso económico de fuga hacia adelante, por medio de un continuo aumento en el uso del transporte. Resulta perentorio reducir radicalmente la separación que hoy existe entre los lugares de producción y de consumo. El nearshoring es una señal de que la deslocalización se ha topado con límites físicos que no ha podido superar.     

Es indispensable, por lo tanto, empezar local y globalmente esfuerzos extraordinarios para la relocalización de la producción y el consumo. Muy especialmente, los países del Sur global, como México, que han perdido su soberanía alimentaria y tienen todavía alguna diversidad biológica y cultural deben realizar primero que otros países estos esfuerzos extraordinarios, para relocalizar su producción y su consumo.

Esto equivale a establecer los objetivos de producir al máximo lo que se consume en cada cuenca u ecorregión del país, y de consumir al máximo lo que produce la cuenca o ecorregión en la que residimos. También equivale a establecer los objetivos de reducir al máximo el transporte de los alimentos y otras manufacturas que consumimos y desindustrializar al máximo la forma de elaborar los alimentos y otras manufacturas que consumimos. 

También, equivale a establecer el objetivo de fortalecer la producción artesanal específica de cada localidad o la capacidad de la mayor parte de la población de hacer policultivos de alimentos, elaborar colectivamente comidas, vestimentas, muebles, herramientas o viviendas.

El modo de producción industrial está evidentemente agotado: ha demostrado el inmenso daño que hace a las bases de la vida en la Tierra y con ello, al Buen Vivir y a la existencia de la Humanidad.

Relocalización: condición fundamental para hacer frente a la Emergencia Climática y Ecológica

Relocalización o colapso climático y ecológico.  

Principios del descrecimiento

9 de enero de 2025

Por Miguel Valencia Mulkay

 

 



[1] Centro de Investigación para la Paz, Área Ecología, 1994

[2]  Philippe VILLEMUS, Délocalisations, aurons-nous encore des emplois demain ?, editorial Seuil, 2005, ISBN 2-02-082534-1 y 9782020825344

miércoles, 11 de diciembre de 2024

 

Cuando todos trabajan todos trabajan menos. Primera parte

¡Descrecimiento o colapso!

Por Miguel Valencia Mulkay

Publicado originalmente el 14 de octubre de 2021

Revisión 11 de diciembre de 2024

Según antropólogos,[1] esta regla fue formulada por Aleksander Chayánov, gran investigador y defensor de la economía campesina rusa. Hoy día esta regla nos sirve para dar una idea de la profunda transformación que ha sufrido el trabajo en los últimos dos siglos desde que aparece en Inglaterra el trabajo industrial, muy especialmente, en los países del Sur global como México que llegó a tener una gran cultura campesina como la rusa y que fue devastada por el Estado y la industrialización.

El trabajo, como hoy lo entendemos (industrial), no es un fenómeno natural de todos los tiempos, por sus condiciones, es una actividad muy novedosa, muy moderna. De acuerdo con el historiador Ludolf  Kuchenbouch[2] el trabajo industrial tiene poco que ver con aquello que algunos llaman el “trabajo preindustrial”, realizado principalmente por campesinos y artesanos.

 Poco antes de la Revolución Francesa , los poderosos de la Europa occidental: banqueros, piratas y traficantes de esclavos y drogas, ya se habían percatado que obtenían más beneficio político y económico por medio de la explotación de trabajadores “libres” a sueldo que con la explotación de esclavos a quienes había que cuidar de su salud y cuyo tráfico y condición eran inaceptables en un mundo desacralizado y racionalista que buscaba principalmente “La Libertad”, para poder hacer negocios muy tóxicos y legitimar la acumulación de dinero sin límite; nacía el liberalismo.  

A punto de crear la revolución industrial, Gran Bretaña es la primera potencia colonial  en aprobar la “abolición de la esclavitud”, con el fin de abrir paso a la nueva forma “racional y científica” de la explotación del ser humano, realizada por medio del empleo o trabajo industrial que propicia el desarraigo, la devastación cultural, la muerte atroz en el trabajo y la enfermedad, por el ambiente de trabajo, así como por las adicciones, el suicidio y la violencia intrafamiliar, escolar, laboral y urbana que este tipo de trabajo induce.

Los abolicionistas y los industriales son reconocidos entonces como progresistas y benefactores de la Humanidad y la industria puede fácilmente utilizar niños en la producción e imponer jornadas de trabajo de 15-18 horas diarias. 

Los trabajadores de la industria son ahora libres de morir de hambre en un nuevo ambiente económico que hace muy difícil obtener alimentos sin tener dinero. Se trata de fabricar mercados internacionales a costa de los mercados locales. El socialismo se fortalece ante las atrocidades del primer siglo de vida de la industria (movimiento romántico-novela realista del siglo XIX) 

Los economistas clásicos, fundadores del nuevo pensamiento industrial, legitiman este nuevo gran rodeo (tener un empleo, para poder comer) que abre la puerta a otros rodeos que gustan tanto a los economistas modernos, como los rodeos que hacen los autos para llegar a un domicilio en la zona urbana: hacen crecer los mercados y la dependencia del dinero, objetivos principales de los banqueros.

Se ajustan las leyes de Inglaterra (Ley Speedhamland), con el fin de hacer obligatorio este nuevo gran rodeo social que coloca a los pobres en un mayor desamparo. Hace más de dos siglos aparece en Inglaterra una revolución conservadora que provoca una radical partición social: la revolución industrial: aparece un nuevo tipo de pobres, racionalizados como que “tienen un empleo o trabajo” (diligentes) y uno nuevo tipo de personas en la miseria: los desempleados (indigentes, por perezosos)[3].

Con la industrialización, esta partición social se extendió por el mundo y ha sido permanente, endémica e incontrolable, a pesar de todos los esfuerzos políticos realizados, con el fin de eliminarlos. El pleno empleo (Keynes) ha sido siempre un buen deseo.

Hace más de doscientos años, el Estado y el Mercado nacidos en el occidente europeo se habían vuelto tan poderosos que se unen para hacer posible la economía industrial internacional, por medio del trabajo asalariado obligatorio, largas jornadas de trabajo y la explotación intensiva de la Naturaleza a la que convierten en “Recursos Naturales”.        

Tan pronto nace la industria, los indígenas, los campesinos y los artesanos, que no requieren de un trabajo o empleo para obtener sus alimentos, se convierten rápidamente en enemigos del Nuevo Orden Industrial y se vuelven el objeto principal de la persecución legal y económica de los gobiernos y de los ricos y poderosos, con el beneplácito de la mayor parte de los economistas. Son acusados por los gobiernos “liberales” de ser “poco productivos”, “enemigos del Progreso y la Modernidad”. Estos gobiernos quieren crear toda clase de mercados internacionales y convertir en mercancía a cualquier persona, cualquier tierra, cualquier obra de arte y cualquier conocimiento.

La amenaza de morir de hambre que produce el trabajo asalariado en la sociedad, crea la pobreza y la miseria modernizadas, condiciones que se complementan y hacen más poderosos a los banqueros y los industriales. Sin el sufrimiento del desempleado no se consiguen altos rendimientos de los que tienen empleo. 

Para legitimar este nuevo sistema, los primeros economistas (Malthus, Ricardo), inventan una “filosofía natural” que condenaba cualquier ayuda o expresión de piedad por los trabajadores asalariados de la industria. Esta “filosofía” sigue viva en las mentes de los adoradores de los mercados.

Quienes no tienen empleo resultan explotados de otra forma: no sólo sirven de ejemplo a los que tienen empleo de lo que puede sucederles de no trabajar con gran diligencia, opcionalmente, deberán ocuparse de subsidiar a la economía con el trabajo fantasma, no pagado, en el hogar o en la economía informal.

“Chayánov descubre en el pueblo de Volokolamsk que la media anual de días de trabajo de un campesino típico era de 132 días, un poco más de la tercera parte del año; descubre que mientras más grande era la capacidad de una familia, sus miembros trabajaban menos y comprendió que cualquier grupo que trabajara a plena capacidad rompería el equilibrio entre las familias y la cohesión social.

En cambio, la economía industrial obliga al trabajador a producir lo más posible en un tiempo dado. Para los campesinos una obligación de este tipo sería mortal[4]     

Para los banqueros, ha sido fundamental sacralizar el trabajo industrial con discursos morales: El que no tiene trabajo es porque no quiere, es un irresponsable un holgazán. De esta manera, se victimiza doblemente a la víctima:  es responsable de su desempleo y miseria, por su falta de voluntad para trabajar.  Hitler llevó esta burla patronal al extremo en lo alto de las rejas de los campos de exterminio: El Trabajo te hará libre (Arbeit macht frei)

A pesar de que, desde hace muchas décadas la nueva tecnología ha hecho posible la reducción de la jornada laboral- con el fin de crear empleo asalariado-, las patronales del mundo se han opuesto rotundamente a esta propuesta, alegando los dogmas de la “productividad” y el “crecimiento económico”: han querido conservar el viejo moralismo del trabajo industrial como algo valioso para la sociedad y el terror omnipresente a la miseria de los asalariados, para proteger la aberrante producción industrial.

Las propuestas de Roosevelt, Jacques Ellul, Adret, Tarde, Gorz y otros que hace décadas propusieron la reducción de las jornadas de trabajo a 6 o 4 o 3 horas diarias, con el propósito de redistribuir el trabajo, como lo hacían los campesinos rusos, fueron firmemente rechazadas por las patronales de los países “desarrollados”.

En cambio, con la caída de la Unión Soviética en 1991, las patronales poderosas advirtieron que “habría que trabajar el doble, para ganar lo mismo” y lo han cumplido: desde entonces han aumentado las horas de trabajo anual en EU y muchos países dominados por el neoliberalismo, incluyendo a México.

En los últimos dos siglos, los Sueños de la Razón (Goya) han creado otro monstruo: la sociedad basada en el trabajo sin trabajo (Hannah Arendt) Al terminar los Treinta Años Gloriosos (1945-1975) empieza la rápida decadencia del trabajo asalariado, sin embargo, el creciente número de desempleados virtualmente no reaccionaron: los enseñaron a creer que ellos eran los responsables de no tener empleo, se sostuvieron suspendidos entre dos eras.

Entre 1980 y el comienzo de este siglo, en los países “desarrollados” se realiza una gran mutación en los asuntos del empleo que no fue debidamente reconocida por su opinión pública. Con anticipación, los ricos y poderosos vieron la forma de paralizar cualquier reacción contra ella manteniéndola en la semiclandestinidad con la que entró la barbarie neoliberal. A finales del siglo pasado muere en el mundo el “derecho al empleo”, cimiento de la civilización occidental[5]    

La supresión de empleos deviene en una forma de moda en la administración de empresas, la más segura variable de ajuste, una suerte de economía prioritaria, un agente esencial de las utilidades[6]   desde hace algunos años, el tándem Economía-Tecnología descubre los instrumentos frecuentemente “menos caros”, más confiables y “más operativos” que pueden ya tomar el lugar de los trabajadores siempre insatisfechos y reivindicativos. Contrariamente a lo que se producía en crisis pasadas, la escasez de empleo es endémica e irreversible.[7]

En los próximos lustros, la mayor parte de los profesionistas verán muy reducidas sus posibilidades de conseguir un empleo. Los mayores inversionistas del mundo encuentran supernumeraria a la mayor parte de la población humana: cada año los trabajadores son más superfluos en los países del Norte global que prefieren migrantes indocumentados y técnicos globalizados; pronto lo serán en los países del Sur Global que descubran la calamidad que representan las armadoras y las maquiladoras: un fenómeno clandestino.

Es hora de reconocer en México que desde hace décadas el empleo que se crea es de tres tipos: el empleo caníbal: empleo que destruye otros empleos, por la alta tecnología utilizada (la creación de un empleo destruye más de 3 empleos en otras ramas industriales). Global: empleo que requiere habilidades globales y que lo consiguen principalmente trabajadores extranjeros. Empleo walmartizado o amazónico: empleo en los servicios que exige muchas horas de trabajo y una paga muy exigua, por la gran dificultad de crear sindicatos y hacerlos funcionales.

Gran cantidad de industrias que producen gran cantidad de productos dañinos para la salud humana, que producen grandes cantidades de residuos sólidos (empaques y embalajes) y grandes cantidades de contaminantes (gases que dañan el clima de la Tierra o el sistema respiratorio de los seres humanos), que producen descargas de aguas muy envenenadas y polvos y lodos muy contaminados, alegan que dan empleo, como coartada de sus crímenes ambientales; son empleos como los que crean los traficantes de drogas: no debería existir.   

Es hora de abandonar el sistema productivista y competitivo que han impuesto los poderosos inversionistas extranjeros. Es urgente exigir la eliminación de los subsidios enormes que tienen los nuevos tipos de empleo- renegociar los infames tratados de libre comercio- y solicitar subsidios para el trabajo creativo de los que no tienen empleo formal: el trabajo relocalizado o trabajo artesanal que no requiere mucho transporte, en la producción local muy diversificada de alimentos y otros productos básicos, para consumo local.

El trabajo posindustrial debe recuperar la capacidad de ayudar a fortalecer las facultades creativas del ser humano, sus capacidades de cooperación y amistad, y reducir radicalmente las guerras que crea la muy depredadora productividad y competitividad industrial.   

 

Cuando todos trabajan todos trabajan menos. Primera parte

¡Descrecimiento o colapso!

Por Miguel Valencia Mulkay

Publicado originalmente el 14 de octubre de 2021

Revisión 11 de diciembre de 2024

 

 



[1] Gonzalo Aguirre Beltrán

[2] La Puissance des Pauvres, Mahid Rahnema y Jean Robert, Actes Sud, France, 2008 p 174

[3] Ibid

[4] [4] La Puissance des Pauvres, Mahid Rahnema y Jean Robert, Actes Sud, France, 2008 p 176

[4] Ibid

 

[5] La Puissance des Pauvres, Mahid Rahnema y Jean Robert, Actes Sud, France, 2008 p 187

 

[6] Viviane Forrester, L’Horreur economique  p102

[7] [7] La Puissance des Pauvres, Mahid Rahnema y Jean Robert, Actes Sud, France, 2008 p 188

 

 

domingo, 1 de diciembre de 2024

Trump y la necesaria desconexión de México, de los países del Norte global.

¿Qué entendemos por descrecimiento?

Acción política

2 de diciembre de 2024

Miguel Valencia Mulkay

Por supuesto, el nuevo gobierno de Trump es una gran amenaza no sólo para México, también para su país y para el mundo: con sus acciones podría desatar una guerra nuclear; podría apoyar la continuación del genocidio en Gaza; podría invadir México; podría desatar una guerra civil en su país; podría propiciar nuevos genocidios o nuevas guerras; podría ordenar bombardeos en países del Sur global; podría instigar golpes de estado, u ordenar nuevos embargos, a varios países, incluyendo a México; en su país, podría perseguir, matar o encarcelar a sus críticos y opositores e instaurar algo parecido a una dictadura fascistoide; podría debilitar mucho la economía de su país, del mundo y la de nuestro país; con sus acciones, EU podría perder la posición dominante que tiene en el mundo.

Además, por su negacionismo climático, muy probablemente el gobierno de Trump podría provocar un gran aumento en el número de personas que en los próximos años podrían morir, enfermar o irse a la miseria debido a los efectos locales del colapso climático y el colapso ecológico, como: las sequías, incendios forestales, olas de calor, huracanes, tormentas, inundaciones, sin precedente, o las caídas de la producción agrícola, hambrunas, epidemias, pandemias, violencia, inseguridad, toxicomanía, recesiones económicas, rebeliones, represiones militares y policiacas, guerras, entre otros eventos catastróficos-, que serán mucho mayores en número y en intensidad, como consecuencia de estos colapsos globales, generados por el inmenso consumo de gas, carbón y petróleo de los países del G-7.  

No obstante, los gobiernos de EU de las últimas tres décadas, con las banderas de la Democracia, los Derechos Humanos, la Libertad y la Justicia, la Agenda Verde, han realizado cosas parecidas a las que podría hacer Trump, por lo que más bien el error, la torpeza y/o la brutalidad en su ejecución podrían ser los factores que le den giros novedosos, inesperados, a sus acciones políticas, económicas y militares o policiacas. Como lo señala Walden Bello, Trump es aislacionista por instinto, pero, impredecible en la acción.

Por otra parte, en los últimos 30 años México ha visto crecer enormemente los niveles de las matanzas, los homicidios, las desapariciones de personas y en general, el crimen organizado, el feminicidio y los asesinatos de personas de la diversidad sexual, defensores del medio ambiente, indígenas y campesinos. Ha visto en este lapso de tiempo una gran intensificación de la violencia intrafamiliar, escolar, laboral y urbana y la extorsión, el robo con violencia.

En estos últimos 30 años, México ha visto el rápido crecimiento de la miseria y la riqueza extrema y muy altos niveles de desempleo y economía informal, así como una gran precarización del empleo y la elevación de las horas trabajadas semanalmente; además, ha visto el gran aumento en el consumo de alimentos chatarra que han disparado los niveles de obesidad y diabetes.

También, en estos últimos 30 años, México ha sido objeto de un saqueo sistemático de sus minerales y sus hidrocarburos por parte de multinacionales; ha sufrido una desquiciada contaminación de sus aguas, sus suelos y sus aires; una intensa depredación de su diversidad biológica y cultural y de sus potenciales sociales y humanos.

Y todas estas calamidades se han dado en México mientras aumentaba la corrupción de su clase gobernante y sus grandes empresarios notoriamente ligados a políticos, financieros y académicos de EU y la UE de corte neoliberal.  

Hay que advertir que todas estas calamidades de los últimos 30 años, se han dado al mismo tiempo que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio-NAFTA y los acuerdos de protección de inversiones extranjeras (CIADI)que le fueron impuestos, a consecuencia de muy estudiadas maniobras políticas y financieras de EU y la UE, realizadas años antes de su aprobación. Estos tratados y acuerdos por el Libre Comercio han resultado ser catastróficos

La dependencia económica tan grande que tiene México de EU y de la UE ha tenido como consecuencia un gran debilitamiento de sus capacidades de resistencia ante los embates que pueden producir los colapsos mundiales que están en marcha- el colapso climático y el colapso ecológico-así como los colapsos sociales, económicos y políticos de los países del Norte Global, que también están en marcha debido al debilitamiento de las certidumbres fundamentales de Occidente: la religión de la economía (teoría de mercados) y el culto a la ciencia y la tecnología(optimismo tecnológico). Debido a esta estrecha conexión económica de México, con EU la UE, en los próximos años, estos colapsos mundiales e internacionales pueden hacer mucho daño a México.

Los muy costosos y desquiciantes sistemas militares y policiacos, de gobierno, salud, educación y transporte y de gobierno que tienen EU y la UE; la adicción que tienen sus habitantes, por el uso de armas de fuego, iPad, computadoras, aire acondicionado, calefacción, automóviles y aviones; el hábito que tienen por los muy elevados consumos individuales de agua, gas, carbón, petróleo, metales, maderas y otras materias primas el que, por otro lado, ha generado en habitantes de países del Sur global  aspiraciones a tener usos o consumos individuales parecidos a los de ellos y ,por ello, han creado tan grandes flujos migratorios; estos factores, entre otros, aceleran los colapsos mundiales y colocan a los países del Norte global en una situación política, económica y social muy peligrosa que los ha llevado a elevar mucho su gasto militar y su agresividad contra el resto de los países del mundo. 

 La opulencia, el productivismo y el consumismo de los países del Norte global, muy especialmente de EU y la UE, han degradado mucho a sus ciudadanos: los ha llevado a niveles extremos de violencia, toxicomanía y odio contra los habitantes de los países del Sur global. Debido a esta gran degradación social, económica y política, los habitantes de los países del Sur global, como México, necesitamos crear formas de resistir las maniobras políticas, las manipulaciones de la opinión pública de la que son capaces los países poderosos en los asuntos militares, económicos y políticos. Algunas de estas perversidades son las negociaciones de tratados de todo tipo, las tecnologías que nos imponen, las ayudas que nos ofrecen y la información que nos proporcionan.     

El genocidio en Gaza ha confirmado otra vez el talante criminal, gansteril, que ha dominado la política y los proyectos de estos países del Norte global desde que se volvieron potencias mundiales: están dispuestos a provocar las guerras que sean necesarias para conservar su capacidad de saquear a los países del Sur global y a ocasionar la muerte de cientos de millones de personas, en pocos años, a causa de la multiplicación de eventos climáticos récord,  de guerras hibridas y subrogadas y de tramas para desestabilizar a países del Sur global , generados por su gran adicción por el consumo de gas, carbón y petróleo .

Debido a la gran asimetría económica y política que existe entre cualquier país del Norte global y un país del Sur global, como México, cualquier tratado comercial firmado entre este tipo de países resulta siempre leonino, catastrófico, para el país del Sur global firmante. El balance histórico del TLC-NAFTA confirma esta regla.

Por otra parte, suscribir tratados con potencias del Norte global que apoyan genocidios, como el de Gaza, las guerras por el control de la hegemonía mundial de su moneda- el dólar-, como la guerra de Ucrania o que imponen el negacionismo climático en el mundo o los embargos como los de Cuba o Venezuela, para llevarlos a la pobreza extrema llevan a la pobreza extrema , o que realizan atrocidades contra migrantes e indocumentados, o que facilitan la introducción masiva de armas, con el fin de crear una gran inseguridad y debilidad económica y política, como sucede en México, Haití, Colombia, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, entre otros países; suscribir tratados con estas potencias resulta catastrófico, para cualquier país del Sur global, como México.

Es indispensable la ruptura con las sociedades de crecimiento económico del Norte global, para lograr en México una importante reducción de la violencia extrema, la injusticia dominante y la riqueza y pobreza extremas; para conseguir una gran disminución del desprecio social, por las riquezas naturales y culturales, por los suelos, las aguas y los aires limpios, por los pueblos indígenas, los campesinos, los trabajadores, los artesanos, las mujeres, los minusválidos, los que viven en la miseria, y para lograr así, en México, un poco de paz, equidad, buena convivencia, respeto a la Naturaleza,  

Con el fin de evitar la catástrofe política, económica, social, ambiental y climática que puede acarrear la continuación de tratados, como el TMEC o acuerdos para el arbitraje de conflictos entre estados e inversores extranjeros (CIADI), es urgente denunciarlos y abandonarlos a la brevedad posible. Es urgente la desconexión económica de México con EU y la UE.

Esta desconexión económica puede ayudarnos a salvar algo de lo poco que queda en México de su riqueza natural y cultural y a evitar la recesión, la miseria o el decrecimiento catastrófico, como consecuencia inevitable de esta gran conexión política y económica que México ha tenido con EU y la UE en los últimos 30 años.  

Así las cosas, las acciones que Trump, el presidente naranja, podría realizar contra México, a su vez podrían servir, si hay una buena respuesta política del gobierno mexicano, para iniciar esta necesaria desconexión que nuestro país debe realizar frente a Occidente- el principal responsable de la aparición de los colapsos mundiales. Podrían facilitar la cancelación de los nefastos tratados de libre comercio y de inversiones que tenemos con su país y Canadá y con la UE, para comenzar la indispensable desconexión económica de México, de los países del Norte global.   

   

 

 

A cinco años de la petición al Estado mexicano en change.org de una declaración de Emergencia Climática.


Semanas después de la entrega que hizo el colectivo Cambiemos el Sistema No el Clima, el 9 de septiembre de 2019, de la petición al Estado mexicano de una Declaración de Estado de Emergencia Climática, aparece entre los activistas que habíamos participado en las acciones climáticas de ese año la idea de colocar esta petición en línea-on line-.   


Después de discutir esta idea en varias reuniones, el 4 de diciembre de 2019 tuvo lugar una reunión concurrida en la Librería El Juglar, con el fin de aprobar el texto de la petitoria en change.org y su colocación en esta plataforma días después, con un buen apoyo económico. En los primeros dos meses logramos recibir cada semana unas 5,000 firmas en promedio. Luego, bajó mucho este apoyo económico hasta estacionarse poco después de llegar a las 80,000 firmas. En su primer año fue una petición muy exitosa. De haber habido apoyo económico, podríamos haber conseguido varias veces esta cifra.


Creo que esta petitoria debe actualizarse.


Muy valiosos, los comentarios recibidos a lo largo de varios años en esta petición en change.org


Ver: http://bit.ly/2RKoRc7

Ver http://chng.it/T79f4q98


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