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jueves, 26 de junio de 2025

 

Imperativa, la resistencia contra la tiranía tecnológica.

¡Descrecimiento o colapso!

Por Miguel Valencia Mulkay

20 de junio de 2025


https://dialogosenpluralidad.com/imperativa-la-resistencia-contra-la-tirania-tecnologica-descrecimiento-o-colapso/06/26/2025


Cotidianamente, las escuelas, las universidades, las grandes televisoras y estaciones de radio y los gobiernos celebran las nuevas tecnologías, exaltan sus ventajas y beneficios. Cada año producen una gran cantidad de noticias, videos, imágenes, programas, documentales, sobre las innovaciones tecnológicas y sobre “la sociedad del conocimiento” que se nos viene encima. Quieren fortalecer el fervor, la devoción y la pasividad de la sociedad frente a estas revoluciones conservadoras. Piensan que todos debemos participar en el proyecto tecnológico de la sociedad industrial. Por ello, sus representantes se muestran embelesados con el nuevo Ipad, zoom o software, los últimos drones, la convergencia de las tecnologías, la quinta generación (5G), los autos eléctricos sin chofer, la edición genética. Se maravillan de los millones de vidas que se dice salvarán las células madre y otras innovaciones médicas y de las posibilidades de colonizar Marte.

Los gobiernos, los legisladores, las universidades, los investigadores en ciencia y tecnología y, por supuesto, los grandes empresarios, sólo quieren ver los “beneficios de la ciencia y la tecnología”. Fomentan la fe ciega en la ciencia y la tecnología, en la “solución” de todos nuestros males, incluyendo aquellos que han sido creados por la misma tecnología o que no se han resuelto nunca ni se podrán resolver con tecnología. Profesan el moderno culto a la ciencia y la tecnología.

Quieren que ignoremos los resultados del avance tecnológico: los aires cancerígenos que respiramos, los alimentos chatarra que nos ofrecen los supermercados, las radiaciones electromagnéticas que reciben nuestros cuerpos cada segundo; el tsunami de basura que invade nuestras calles; el crecimiento imparable de la pavimentación; la rápida desaparición de los bosques y las selvas; los ríos, lagos, manglares y humedales saturados de venenos y desechos industriales; las islas de plástico en los mares; la muerte de los corales; la desaparición de los glaciares; los incendios forestales y los huracanes sin precedente; la sexta extinción de las especies vegetales y animales.

Desean que olvidemos las elevadas cifras de muertes que se registran por las enfermedades “creadas por el hombre”[1], como los canceres provocados por los pesticidas, los COP o Contaminantes Orgánicos Persistentes, los radioisótopos y muchos otros productos químicos que respiramos o comemos diariamente o, como la diabetes, las cardiovasculares, las respiratorias o diarreicas, así como la obesidad, el consumo diario de medicamentos,  creadas por la tecnologización que nos rodea, o las innumerables muertes y discapacidades provocadas por los accidentes nucleares (Chernóbil y Fukushima) o, por los accidentes de transporte, de trabajo u hogareños. Nuestras casas y buena parte de las zonas rurales son ahora tan tóxicas como nuestras calles.

Pretenden que despreciemos la enorme destrucción climática y ecológica producida por el uso del auto, el avión y los trenes de alta velocidad; por la construcción de supercarreteras, grandes presas, trasvases de agua, ciudades industriales, torres, o vías rápidas elevadas; por los cultivos industriales de maíz, trigo, soya, aguacate, café; por el uso de celulares, computadoras, tabletas; por los servicios de salud, educación y diversión; por la actividad militar, policiaca y administrativa.

Ansían que nos desentendamos del negro historial de la tecnología: los gases letales de la primera guerra mundial; las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki; el napalm de la guerra de Vietnam; las minas antipersona de Cambodia, Angola, Bosnia, Colombia; la guerra electrónica realizada en Irak; los agroquímicos en nuestros alimentos; la introducción de los OGM y las semillas transgénicas.        

Desean que ignoremos las depresiones, las bipolaridades, las angustias, las esquizofrenias, las psicosis, las toxicomanías (drogas, alcoholes, juegos de azar, y de dinero), el stress, los desórdenes alimentarios, las sociopatías: déficits de atención que se desarrollan, a causa de las nuevas tecnologías. Que olvidemos el desempleo, la pobreza, el relajamiento de los lazos sociales, la muerte de los colectivos y las comunidades generados por la tecnología que a su vez se relacionan con las muy altas tasas de suicidio.   Quieren que ignoremos la violencia multiforme que crea el ambiente tecnologizado que vivimos (explotación económica, agresión publicitaria, embrutecimiento digital, televisivo y transportista, diversiones alienantes, contaminación visual y sonora), como las nuevas formas de gerenciar, el acoso sexual, las violaciones y feminicidios, la pederastia, el bullying o acoso escolar, la violación de la intimidad, la vigilancia y el voyerismo generalizados[2]. 

A causa de la tecnología se disparan las cifras de drogadictos, asesinatos, desaparecidos y migrantes indocumentados. Se multiplican las guerras del agua, del petróleo, de los metales, las epidemias, las pandemias y las catástrofes biogenéticas. Se ha creado el colapso del clima, la biodiversidad, los acuíferos, el ambiente. La tecnología(neurobiología) prepara muletas psicosociales, para que el homo economicus pueda sobrevivir al desquiciamiento mental y se apresta a crear el “nuevo hombre” modificado genéticamente, liberado de la sexualidad y de la desagradable procreación y el cuidado maternal. A pesar de la bioética, habrá pronto especies y subespecies humanas. El “desarrollo personal” y el “coaching” nos han enseñado a valorizarnos como capital. Se adopta el “constructivismo biológico”, para la feliz transición hacia la historia posthumana, hacia el tratamiento químico de las pasiones humanas.          

La sociedad contemporánea se ha vuelto extremadamente tecnológica cuyo factor determinante ya no es el capital sino es, por un lado, la investigación científica y por otra, la aplicación de la ciencia bajo la forma de la tecnología. Estas actividades se han fusionado desde hace casi un siglo, para lograr la máxima producción de innovaciones- por medio de lo que se llama tecnociencia  o tecnificación de la ciencia y la cientifización de la tecnología, proceso que se logra en los grandes centros de investigación de países poderosos-, tales como: las bombas atómicas, los cohetes militares y espaciales, el glifosato, el internet, las computadoras personales, el Ipad, las manipulaciones genéticas OGM, la nanotecnología, el buscador Google, la inteligencia artificial, entre otras.

Desde hace muchas décadas, esta tecnociencia ha dejado de ocuparse principalmente de la creación de máquinas, para extenderse a todas las actividades humanas, por ejemplo, las técnicas para la organización de una sociedad, un grupo, una campaña; las técnicas psicológicas; las tecnologías para la vigilancia de los ciudadanos; para la manipulación de los deseos, las opiniones, las verdades, la información, las elecciones, la salud, la alimentación, las finanzas, el clima; para la creación de los sistemas de libre comercio, de seguridad, de salud, agroalimentarios,  educativos, y las guerras cibernéticas. Como lo advertía Iván Illich[3], al final del siglo XX termina la edad de los instrumentos que comenzó en el siglo XII e inicia la edad de los sistemas en la que el ser humano pierde la distancia frente a la tecnología y es devorado por ella; queda “en las garras del sistema”, según Jean Robert[4]

En su gran trilogía consagrada a la tecnología, Jacques Ellul[5], expone cuatro proposiciones: Todo progreso tecnológico se paga. El progreso tecnológico crea más problemas de los que resuelve. Los efectos nefastos del progreso tecnológico son inseparables de los efectos favorables. Todo progreso tecnológico comporta un gran número de efectos imprevisibles. Aún más, la tecnología es potencialmente autoritaria, agota los recursos naturales y vuelve impensable el futuro. Describe la gran ambigüedad de la ciencia y la tecnología[6]: cada nueva tecnología aporta efectos positivos y efectos negativos, mezclados los unos con los otros y de los que no sabemos nada, son imprevisibles, pero, se puede tener la certidumbre que, si el crecimiento tecnológico continúa, crece el caos en el mundo. Y dice “la tecnología modifica profundamente el medio en el que se despliega y modela las personas que la utilizan... La tecnología no es ni buena ni mala, pero, sobre todo, nunca es neutral. Charbonneau afirma que lo que tomamos por neutralidad de la tecnología es nuestra neutralidad frente a ella…

Ellul advierte que la tecnología no se contenta de ser el factor principal o determinante, ella se vuelve sistema. Un universo que se construye a sí mismo en sistema simbólico. Ninguna persona ha tomado el comando del sistema tecnológico para arribar a un orden social o humano correspondiente. Se hacen las cosas por la fuerza de las cosas… la tecnología se desarrolla por su propia lógica, fuera de cualquier control humano… avanza por ella misma, por sus propios motivos, funciona con autonomía… La tecnología es por consecuencia causa sui, su propia causa, lo que hace de ella un trascendente, una nueva sacralidad que quita este lugar a la naturaleza destruyéndola y acostando cada año en el altar de sacrificios a millones de seres humanos. No es la tecnología la que nos pone a su servicio sino la sacralidad que transferimos a la tecnología. El fenómeno tecnológico contiene a la vez la idolatría y el mesianismo… No es la búsqueda de utilidades la que determina el uso de la tecnología sino el juego de la tecnoestructura… Autónoma con relación a la moral y la política, la tecnología lo es también con relación a la economía… La tecnología se realiza a sí misma.        

La ciencia y la tecnología nacida de las filosofías de Francis Bacon y Rene Descartes y de la creatividad de Leonardo y Galileo, tiene como propósito principal manipular la materia, con el propósito de hacer la guerra y ganar poder y dinero. Es una epistemología occidental que ve a la Naturaleza y al universo como un cuerpo a conquistar y someter, tiene una visión patriarcal, machista, sexista; una visión que aleja a los seres humanos de la Naturaleza, que destruye lo sagrado del mundo y con ello induce “el desencanto” de los seres humanos frente a la Naturaleza (Max Weber) que quiere ver el mundo como “sistemas” [7] La ideología del progreso se esconde detrás del culto a la ciencia y la tecnología. Dos terceras partes de los científicos que trabajan en los grandes centros de investigación de Estados Unidos, participan en desarrollos militares.[8]      

Los científicos y los gobernantes no aceptan que la ciencia y la tecnología sean el origen de daños inconmensurables a la sociedad, que puedan destruir la libertad y la autonomía de los seres humanos o que puedan producir amenazas existenciales como el colapso del clima, de la diversidad biológica o de la Paz en el mundo. No aceptan que la ciencia y la tecnología han fracasado en lo más importante: crear el Buen Vivir: reducir la violencia, las guerras y la destrucción de la riqueza natural y las culturas. No quieren admitir que las innovaciones tecnológicas que se introducen en gran escala, con el fin de ganar guerras o ganar poder o dinero, como los son la gran mayoría de las que produce la tecnociencia mundial, son enemigas de los seres humanos y la Naturaleza. 

Es imperativo fortalecer la resistencia contra la tiranía tecnológica tanto en lo individual (tecno ayuno) como en lo colectivo (creación de la alternativa post tecnológica)

 

 

 



[1] Dominique Belpomme, Ces maladies créés par l’home, Albin Michel, Paris, 2004

[2] Paul Ariés. Décroissance ou barbarie. Golias2005 Vers un effondrement de la personne humaine

[3] Jean Robert- L’Etá dei sistemi, nel pensiero dell’ultimo Illich, Hermatena, Riola Boloña, 2019

[4] William Ray Arney, A place to Dwell, La Mirada Invertida, Homenaje a Jean Robert, mayo 2007

[5] Jacques Ellul, La Technique, ou l’enjeu du siécle. Le Systéme technicien, Le Bluff technologique. 1954-1987

[6] Bernard Charbonneau & Jacques Ellul, Jean Bernard- Maugiron. Penser globalement, 2017, lesamisdebartleby@free.fr

[7] Martin Heidegger “The Age of the World Picture” The Questions concerning technology and other essays, 1977

[8] Maggie Shou, Climate Justice Now! Klimaforum 10, Cancun.

 

¡Descrecimiento o colapso! Primera parte.

Por Miguel Valencia Mulkay

A la memoria de Jean Robert (1937-2020)

La palabra descrecimiento fue inventada en 2007, por integrantes de ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México, con el fin de traducir la palabra francesa decroissance, utilizada como slogan o consigna del movimiento de ese nombre nacido en 2002, después del coloquio Deshacer el desarrollo Rehacer el mundo realizado en la UNESCO de París[1]. De entrada, rechazamos traducirla literalmente como “decrecimiento”: esta palabra es muy utilizada en asuntos económicos, ingenieriles y matemáticos, para describir la reducción de tamaño, cantidad o intensidad de transformaciones muy diferentes a los

 que persigue el movimiento francés; de cambios que para nosotros son indeseables, como lo son el decrecimiento económico y la recesión económica.

Por otra parte, la palabra decrecimiento es una palabra extraña dentro del idioma español; lo común en este idioma es la utilización del prefijo des, para describir la acción contraria de muchos verbos: deshacer, descomponer, desligar, deslustrar, desnudar, destruir, desconstruir, descolonizar; la palabra decrecimiento parece un galicismo[2].

Con el fin de denotar la voluntad de reducir el crecimiento de aquello que se ha salido de medida y proporción tanto en el imaginario social como en las actividades económicas de los países muy dependientes de los “países desarrollados”, llamados del Sur Global como es el caso de México, decidimos crear la palabra descrecimiento, más cercana al idioma español[3]. La voluntad personal o colectiva de hacer esta reducción es el aspecto central de esta consigna o eslogan. Es evidente que la reducción del crecimiento económico en los países del Sur Global no podrá ser igual a la realizada en el Norte Global. Sus realidades históricas, geopolíticas, climas, ecologías y sus culturas, son muy diferentes.  

Esta palabra fue muy bien recibida por los asistentes al primer coloquio que organizamos en 2007, como parte del primer Ciclo de coloquios La Apuesta por el descrecimiento que se realizó a lo largo de 2007-2008: fue adoptada como la consigna de quienes quisieran investigar o practicar opciones o alternativas, con fundamento en estas ideas[4]. Habrá tantos tipos de descrecimiento como personas, comunidades, ciudades o países quieran adoptar estas recomendaciones. En el Quinto coloquio, realizado en 2008, un grupo de ecologistas[5] adopta la consigna ¡Descrecimiento o colapso! 

 El descrecimiento que hemos difundido desde 2008 [6]comparte muchas ideas de Serge Latouche y Paul Aries, los dos grandes autores del movimiento francés: nos parecen aplicables a la mayor parte de los países del mundo. Al igual que este movimiento, no se apoya en una teoría, es una consigna, con fuertes implicaciones teóricas[7]. Compartimos las ideas de Serge Latouche[8] sobre el abandono del crecimiento por el crecimiento mismo: no puede haber crecimiento infinito en un mundo finito; Sobre el abandono de la religión de la economía, el progreso y el desarrollo y el rechazo al culto a la ciencia y la tecnología. Reconocemos la emergencia climática y ecológica mundial y el gran daño creado en los países del Sur Global, por la globalización y las políticas desarrollistas aplicadas en las últimas siete décadas que han resultado catastróficas para México. Compartimos plenamente su crítica a la productividad, el consumismo y el desarrollo sustentable.

Con Paul Aries[9], coincidimos en la necesidad de un descrecimiento equitativo y en el rechazo a la ideología del crecimiento nacida en la guerra fría (W.W. Rostow) y en que el dilema no está entre el crecimiento y el descrecimiento, sino entre la recesión y el descrecimiento. Nada hay peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento. El gran reto del siglo es la dualización del mundo entre un 20 % de ricos y un 80% de seres humanos supernumerarios. El descrecimiento es anticapitalista, pero, no es sólo esto. No se pueden subestimar los límites físicos de la Tierra. Tampoco se pueden ignorar nuestros límites humanos... como lo hacen muchos anticapitalistas.

Por supuesto, existe un desquiciamiento global- el fin de un mundo, como lo advierte Aries que incluye un desquiciamiento climático y ambiental. Hay un desquiciamiento social: una explosión de desigualdades; un quiebre en las instituciones que no permiten vivir de una manera humana. Hay un desquiciamiento político: el integrismo económico y el complejo tecnocientífico destruyen la democracia; el individuo y las comunidades han perdido autonomía; el realismo del sistema confisca las elecciones de los ciudadanos; la política espectacular aniquila a la sociedad política.

Ciertamente, como lo señala Aries, hay un desquiciamiento de la persona humana: abunda el homo economicus y el hombre maquinal; el consumismo produce enfermedades “creadas por el hombre” (por el sistema; Dominique Belpomme); hay un consumo excesivo de medicamentos; se producen más suicidios que muertes por accidentes de tránsito; la violencia explota en el mundo por las nuevas formas de actuar de los gerentes, por la violencia intrafamiliar, escolar, laboral, urbana, provocadas por el sistema (político y económico) Hay una crisis de las culturas, un etnocidio generalizado; hay un desquiciamiento físico y mental de la persona humana.

Estamos de acuerdo en que hay un desfondamiento simbólico: desaparecen las dimensiones del ser humano por el predominio de la dimensión económica; desaparecen las diferencias entre los seres humanos y los objetos, entre los sexos, entre las generaciones, entre los seres humanos y los animales, entre la vida y la muerte, entro lo real y lo virtual. La desmesura invade todos los ámbitos. La sociedad ya no contiene ni incluye y frena (Jean Pierre Dupuy) a lo que puede hacerla entrar en descomposición. Vamos hacia “la multitud en pánico”. La desdiferenciación provoca ya una gran catástrofe mundial.

Como lo señala Aries, el descrecimiento va más allá del discurso antieconómico y del discurso ecologista. Propone apoyar la propuesta de Latouche: descolonizar el imaginario y desconstruir el sistema que domina al mundo. Y dice: el combate por el imaginario es global, va de lo poético a lo político. No podemos esperar que quienes objetan el crecimiento tengan las mismas convicciones y marchen todos al mismo paso… El descrecimiento no le pertenece a persona alguna… Hay que evitar el juego de competir entre objetores para ver quien descrece más… Pretendemos ser un círculo de reflexión, un grupo de presión y un movimiento político… Creemos en la posibilidad de casar los principios de esperanza y responsabilidad... Combatimos, para desintoxicarnos del pensamiento dominante.

El descrecimiento, según Aries, es una “moción de orden” ante el consenso izquierda-derecha en favor del crecimiento económico; expresa lo que muchos piensan y no han encontrado palabras para decirlo.  Y dice: el descrecimiento es una reacción ante el fracaso conjunto del capitalismo globalizador y el “socialismo realmente existente” y la social-democracia (convertida en social liberalismo). El descrecimiento tiene éxito porque una gran parte de la sociedad no quiere incorporarse a ella tal como va.  El descrecimiento es también una crítica a las falsas soluciones que proliferan en el neoliberalismo[10]… El descrecimiento no es de todo para todos.  

Por su parte, Serge Latouche, considera[11] que la dictadura de las tasas de crecimiento obliga a las sociedades desarrolladas a vivir en un régimen de “sobrecrecimiento”; es decir a producir y a consumir más allá de cualquier necesidad “razonable”. Y advierte: LA SOCIEDAD DE CRECIMIENTO ES INSOSTENIBLE. Los consumos del ciudadano del Norte son varias veces lo que consume un ciudadano del Sur. Las comparaciones del consumo de energía y las emisiones de gases que dañan el clima son aún más reveladoras… se necesitarían entre tres y seis planetas para generalizar el modo de vida occidental...Con una tasa del 10% de crecimiento, como ha sido la de China por muchos años, se obtiene una multiplicación de 736 en un siglo…Con el fin de conciliar el crecimiento y el respeto al medio ambiente, los expertos  y los industriales han desarrollado una serie de argumentos basados en que el progreso de la ciencia resolverá todos los problemas. LA SOCIEDAD DE CRECIMIENTO ES INDESEABLE… Engendra una escalada de desigualdades e injusticias, crea un bienestar bastante ilusorio, no suscita para los opulentos mismos una sociedad convivencial sino una “anti sociedad” enferma por su riqueza.  

Y dice Latouche La construcción de una sociedad en descrecimiento pasa ciertamente por la desmitificación del índice fetiche del bienestar moderno, el PIB o Producto Interno Bruto…  Algunos creen que sería suficiente calcular la riqueza de otra forma… La felicidad, esa “idea nueva” en el siglo XVIII, se materializa en bienestar, versión eufemizada de “bien tener” …Mientras más aumenta el consumo más la ideología de la felicidad deberá ser potente para satisfacer el ciclo absurdo en el que se ha comprometido… Los contadores nacionales declaran que el PIB y el crecimiento no miden el bienestar, no están hechos para ello. He escrito recientemente un artículo al respecto[12]

¿Es el descrecimiento en efecto una regresión como dicen los periodistas? Se pregunta Latouche y comenta En los hechos, la edad de piedra tal como la analiza Marshall Shalins en su famoso libro Edad de piedra, Edad de la abundancia, ¡no estaría tan mal! En la época zarista, los campesinos rusos del siglo XIV tenían 103 días de fiesta al año. El agotamiento del petróleo barato puede conducirnos a “la vela”, como lo señala Silvia Pérez-Vitoria en Les paysans son de retour. Y dice Latouche El descrecimiento no es la recesión como tratan de hacernos creer aquellos que no quieren oír hablar de cambiar nuestros modos de vida… Se trata de aspirar a un mejor modo de vida…Queremos reclamar “el progreso” de la belleza de las ciudades y de los paisajes, la pureza de los mantos acuíferos, la transparencia de los ríos y la salud de los océanos.

DESCRECIMIENTO, AUSTERIDAD, SIMPLICIDAD. ENCONTRAR EL SENTIDO DEL LÍMITE. El descrecimiento se asimila frecuentemente a la “simplicidad voluntaria” dice Latouche En 1995 el 2% de los activos interrogados en EU habían reducido voluntariamente su nivel de vida y sus horarios de trabajo…En Australia serían la cuarta parte de quienes tenían entre 35 y 39 años…Ciertas encuestas revelan que el número de personas interesadas en un cambio de este tipo sería bastante mayoritario.

 Añade Latouche Una antigua tradición filosófica preconiza alguna forma de limitación de las necesidades, para encontrar la felicidad. Según Epicuro, “el hombre que no se contenta con poco no se contenta con nada”. La búsqueda infinita termina, de acuerdo a Hans Jonas, en el fracaso infinito. Lucrecio desarrolla esta idea “Pero si tu deseas siempre lo que no tienes, desprecias lo que tienes, tu vida transcurre sin plenitud y sin encanto; y luego, de repente la muerte aparece junto a tu cama antes de que pudieras sentirte listo para irte feliz y satisfecho.

Hay mucho que decir sobre las ideas que el descrecimiento comparte no sólo con Latouche y Aries, sino con otros autores ligados al movimiento decroissance de Francia y por supuesto, sobre la manera de propagar el descrecimiento en México.

26 de junio de 2025



[1] En este coloquio participa Iván Illich, poco antes de fallecer. Desde principios de los años 70 del siglo XX, este autor nacido en Viena influyó mucho en el nacimiento del movimiento ecologista francés, ver el libro El Ecologismo de Dominique Simonnet, GEDISA, 1979 y también, en mi pensamiento; sus ideas reflejadas en sus famosos libros: La convivencialidad, La sociedad desescolarizada, Némesis médica, Energía y equidad, inspiraron mi primer activismo después del sismo de 1985 y más tarde, mi entrada en 1987, en el movimiento ecologista de México (el Pacto de Grupos Ecologistas). Este involucramiento me llevó a entrar en contacto en 1990, con uno de sus principales discípulos, Jean Robert, residente en Cuernavaca, Morelos desde 1972 hasta su muerte en octubre de 2020, a quien debemos mucho de lo que ha sido el movimiento descrecimiento.         

[2] Años después, tuvimos conocimiento de que los españoles que se interesaron en difundir las ideas del movimiento francés adoptaron la palabra decrecimiento, para su movimiento. En Italia este movimiento se llama decrescita, en Alemania Postwachstum y para el idioma inglés, en 2008 se inventa la palabra degrowth.

[3] Para nuestra gran sorpresa, en 2020 nos informaron que la palabra descrecimiento había sido incluida en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, por su creciente utilización.

[4] En 2006 descubrí la existencia de este movimiento francés por medio de los libros que me regalaron Claudio Kermaria y Dominique Jonard, amigos franceses residentes en México: Graines des possibles de Francois Hulot y Pierre Rabhi y Decroissance ou barbarie de Paul Aries. Me sorprendió mucho encontrar bastantes puntos de acuerdo con este movimiento francés. Decidí comentar estos libros con nuestro amigo, Jean Robert, quien fuera parte del legendario Centro Intercultural de Documentación CIDOC de Cuernavaca, Morelos, animado por Iván Illich entre 1966 y 1976; Jean me muestra el libro Le Pari de la decroissance de Serge Latouche, amigo suyo y discípulo también de Iván Illich; gentilmente me pone en contacto con este autor, figura principal de este movimiento francés. Por su apoyo, en 2010 logramos que Serge Latouche impartiera varias conferencias magistrales en universidades mexicanas; gracias a la intervención de Latouche recibo una invitación para participar en la 2nd International Conference on Degrowth and Social Equity 2010 de Barcelona y me acerco al movimiento degrowth, promotor de las conferencias internacionales de este nombre.                      

[5] ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México y ecologistas cercanos a esta red.

[6] En 2008, ECOMUNIDADES y ecologistas amigos empezamos a discutir ampliamente el descrecimiento en los coloquios que siguieron al coloquio de 2007 (Ciclo de coloquios, La Apuesta por el descrecimiento) y desde 2009 hasta 2018 ECOMUNIDADES ha organizado charlas, seminarios, foros, reuniones, encuentros nacionales y la Primera Conferencia Norte Sur sobre Degrowth-Descrecimiento, Ciudad de México 2018. También, hemos presentado ponencias en muy diversos eventos sociales y académicos, nacionales e internacionales.   

[7] El movimiento francés reconoce su filiación, con las ideas de más de 50 autores modernos, como Illich, Castoriadis, Georgescu Roeguen, Gorz, Ellul, Marcuse, Schumacher, Debord, Bookchin, Commoner, Camus, Weil, Polanyi, Kohr, Arendt, Gandhi, Anders, Orwell, Mumford, Mauss, Geddes, Tolstoi, Thoreau, entre otros.   Si bien actualizadas por el descrecimiento, las filosofías que aparecen en este movimiento son muy antiguas y cercanas a las expresadas por diversos grupos étnicos y personajes de las viejas civilizaciones anteriores a la era cristiana.   

[8] Serge Latouche, Le Pari de la decroissance,Fayard 2006- Sortir de la societé de consommation, LLL LES LIENS QUI LIBERENT. 2010 profesor emérito de la universidad de París-Sud (Orsay) Ha sido investigador de las relaciones económicas y culturales Norte-Sur y de la epistemología de las ciencias sociales.

[9] Paul Aries. Decroissance ou barbarie, Golias 2005. Académico y activista de Lyon en muy diversos frentes políticos, ha sido un gran crítico de la globalización. Frecuente articulista de la revista La Decroissance.

[10] La privatización de ríos, lagos, bosques, bahías, playas, vías de comunicación, corredores aéreos, etc. Entre muchas falsas soluciones: la economía desmaterializada, la economía circular, la economía verde, el crecimiento verde, el ahorro de energía, las tecnologías verdes, las energías renovables. La farsa ideológica del desarrollo sustentable. Son también falsas soluciones: las propuestas “positivas” de los gobiernos, los empresarios y las ONGs o el diferimiento del descrecimiento o desaceleración que proponen los partidos y ONGs de izquierda hasta que las necesidades básicas de la humanidad hayan sido resueltas o que el descrecimiento de los ricos no tendría incidencia significativa en el crecimiento de la economía mundial. Las propuestas de los ambientalistas sobre la explosión de la bomba P (población) o D (demográfica) son condenables: pretenden desviar la atención sobre el enorme daño que hacen buena parte de las grandes tecnologías y el crecimiento del PIB.

[11] Le Pari de la decroissance, Chapitre 1 L’enfer de la decroissance

[12] Miguel Valencia, Una desgracia, el crecimiento del Producto Interno Bruto, octubre de 2020

jueves, 29 de mayo de 2025

 Por el Día Mundial del Medio Ambiente: 5 de junio de 2025


La Salud, el Medio Ambiente y el SARScoV2.

Por Miguel Valencia Mulkay

Presentación en la reunión del 20 de junio de 2020 de los Diálogos quincenales en línea sobre la pandemia Covid19

Muchas cosas han hecho los grandes empresarios y sus representantes, los políticos, para que la opinión pública no relacione la salud con el medio ambiente; para que no establezca ligas entre muchas enfermedades y el aire, el agua y los suelos contaminados; no vea ligas entre los alimentos industrializados que comemos y las muchas muertes por cáncer, diabetes, males cardiacos y otros padecimientos que tenemos en el país.

El gran negocio es curar grandes padecimientos y enfermedades y fabricar productos a costa del medio ambiente y el equilibrio ecológico y la salud de la población, por lo que no les conviene una política para la reducción las causas que producen estas desgracias.

 Se ha fomentado el deporte, sobre todo el deporte competitivo y espectacular; el ejercicio, sobre todo el que requiere equipos, aparatos y tecnología; el consumo de suplementos alimenticios y vitaminas y desde luego, las visitas frecuentes a médicos, expertos y gurús que recomiendan dietas, terapias y otros productos que promueven las grandes empresas farmacéuticas.

Se ha impuesto la idea de que la salud es solamente un asunto individual y de servicios médicos que no tiene mucho que ver con el agua, el aire y el suelo limpios o con la calidad de los alimentos que nos vende la industria transnacional.

El enorme poder de las empresas globalizadas ha podido mantener separadas, por muchas décadas, las políticas de salud, de las políticas del medio ambiente, por medio de su virtual aniquilamiento, por medio de la imposición de criterios económicos, especialmente financieros.

En los últimos 50 años, la salud se ha convertido en uno de los mayores negocios del mundo por triple partida: por el creciente número de enfermos que produce la enorme contaminación del aire, el agua y los suelos; por el costo enorme para hacer frente a las nuevas enfermedades y padecimientos generados por las contaminaciones que produce la industria y los servicios; por el abandono de las actividades para la prevención de enfermedades y la limpieza del medio ambiente.

Se sabe desde hace más de un siglo que la prevención de enfermedades puede reducir a la quinta parte el costo de curarlas, también, que la prevención de los desastres y las catástrofes puede reducir en la misma proporción el costo en vidas, sufrimiento y destrucción de viviendas y edificios, sin embargo, la prevención de cualquier tipo estorba a los negocios de los grandes inversionistas, razón por la cual hace más de medio siglo tomaron el control de la profesión médica y desde hace varias décadas han tomado el control de una buena parte de la política de Salud de una gran cantidad de países y de la política de Medio Ambiente y la de prevención de desastres. Los lobos al cuidado de las ovejas.

Estamos en las garras de un sistema que crea a la vez la muerte y la enfermedad, para la gran mayoría, con el fin de dar salud y larga vida a muy pocos, con el gran apoyo de la investigación científica y tecnológica al servicio del poder y el dinero.  

Hace muchas décadas los gobiernos, por presiones de los banqueros internacionales, abandonaron las políticas de prevención de enfermedades y las de la protección del medio ambiente y la preservación de la diversidad biológica. En cambio, se realizaron crecientes inversiones en la curación de enfermedades y padecimientos muy difíciles y la introducción de tecnologías muy costosas, para la protección del ambiente y la biodiversidad. 

La productividad, la competitividad y el crecimiento económico se instalaron como dogmas mayores, la economía se convirtió en una religión y la ciencia y la tecnología se transformó en un culto que puede resolver todos nuestros males.

Desde los gobiernos se protegió la utilización intensiva de productos químicos en la industria agropecuaria; se dieron generosos subsidios para lograr el crecimiento exponencial del uso del auto, el avión y los trenes de alta velocidad; se defendieron los alimentos chatarra que producen las empresas globalizadas, incluyendo el enorme costo en empaques, embalajes y transportes y se ampararon los grandes despilfarros en el consumo de electricidad, gas, carbón y petróleo. Se entregó el control de la salud y del medio ambiente a técnicos y científicos al servicio de las empresas globalizadas. 

La pandemia del coronavirus o Sars coV 2 ha dejado en claro que la salud, el medio ambiente y el equilibrio ecológico están muy íntimamente relacionados, por lo que no se puede defenderlos sin tomar en cuenta sus complejas relaciones. También, ha dejado en claro que la productividad, la competitividad y el crecimiento económico no deben ser utilizados como criterios principales, para hacer decisiones importantes sobre la salud, el medio ambiente y el equilibrio ecológico, especialmente para la prevención de la salud tanto de los seres humanos como de las demás especies sobre la Tierra.

La economía debe ser relegada tan pronto como sea posible a un papel muy inferior al que ha tenido en las últimas décadas, al igual que su principal aliada, la ciencia y la tecnología de los países poderosos que persigue principalmente la búsqueda del poder y el dinero. 

La salud, la ecología y el medio ambiente de la gran mayoría de los países del mundo está en ruinas debido a la sacralización que se les ha dado a las actividades económicas, científicas y tecnológicas en las últimas cuatro décadas.

Los desastres, las catástrofes, como la que ahora vivimos por la pandemia del Sarscov2, se hacen cada vez más frecuentes por la devastación creada por la industria y los servicios.

El colapso del clima hace muy previsible la multiplicación de las crisis sanitarias, económicas y políticas.

Crece entonces el consenso mundial sobre la urgencia de colocar a la protección y defensa del clima, la ecología y el medio ambiente, por encima de cualquier otra consideración y de reducir radicalmente la importancia de las consideraciones económicas, por medio de profundos cambios políticos tanto en la autonomía o las libertades de la que ahora gozan las actividades económicas y tecnológicas como en la excesiva centralidad que ahora tienen los organismos monetarios, económicos y políticos mundiales, controlados por una pequeña minoría de inversionistas.

No puede haber buena salud sin aire limpio, sin agua limpia y sin suelos limpios. No bastan el ejercicio, el deporte, el consumo de suplementos y la atención médica, para tener buena salud, es indispensable tener una diversidad biológica en crecimiento, un medio ambiente limpio y un clima estabilizado.

Nuestro país tiene demasiadas atmósferas contaminadas, en el campo, por los pesticidas y la industria, en la ciudad, por el uso excesivo del auto y el transporte en general.

No podemos tolerar que siga este estado de cosas. Ya basta de contaminaciones y destrucción de los regalos de la Naturaleza.  

La Salud, el Medio Ambiente y el SARScoV2.

 

 

 

 

 

 

 

 


martes, 29 de abril de 2025

 CONVERSATORIO SOBRE LA ENCICLICA LAUDATO SE (2015)

El 1 de julio de 2015, celebramos un desayuno conversatorio, convocado por ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autonoma de la Cuenca de México,en un salon especial del centro cultural Kwii, de Insugentes 223, en la colonia Roma, para comentar la recien publicada enciclica Laudato Se del Papa Francisco, . 

Entre 2014 y 2016 en ciertos meses del año, cada tres semanas celebrabamos estos desayunos en este lugar, para tratar diversos temas ecologistas.  

Este fue un conversatorio extraordinario: leimos algunas frases o parrafos de la encilica Laudato Se,; Participaron como comentaristas: un representante la Unión Europea en México; un destcado politico de Ecuador.

La RAIZ HUMANA DE LA CRISIS ECOLOGICA

101. No nos servirá describir los síntomas, si no reconocemos la raíz humana de la crisis ecológica. En esta reflexión propongo que nos concentremos en el paradigma tecnocrático dominante y en el lugar del ser humano y de su acción en el mundo.

LA TECNOLOGÍA: CREATIVIDAD Y PODER

La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada… 

103. La tecnociencia bien orientada no solo puede  producir cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano, desde objetos domésticos útiles hasta grandes medios de transporte, puentes….

104. Pero no podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero…

105. Se tiende a creer “que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores, como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico. El hecho es que “el hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto”, porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia. .

Por eso es posible que hoy la humanidad no advierta la seriedad de los desafíos que se presentan, y “la posibilidad de que el hombre utilice mal el poder crece constantemente” cuando no está sometido a norma alguna reguladora de la libertad, sino únicamente a los supuestos imperativos de la utilidad y de la seguridad”. … Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que la falta una ética solida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación.

Globalización del paradigma tecnocrático

106. El problema fundamental es otro más profundo todavía: el modo como la humanidad de hecho ha asumido la tecnología y su desarrollo junto con un paradigma homogéneo y unidimensional. En él se destaca un concepto del sujeto que progresivamente, en el proceso lógico-racional, abarca y así posee el objeto que se halla afuera. Ese sujeto se despliega en el establecimiento del método científico con su experimentación, que ya es explícitamente técnica de posesión, dominio y transformación. Es como si el sujeto se hallara frente a lo informe totalmente disponible para su manipulación. La intervención humana en la naturaleza siempre ha acontecido, pero durante mucho tiempo tuvo la característica de acompañar, de plegarse a las posibilidades que ofrecen las cosas mismas.

Se trataba de recibir lo que la realidad natural de suyo permite, como tendiendo la mano. En cambio ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposición de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante. Por eso, el ser humano y las cosas han dejado de tenderse amigablemente la mano para pasar a estar enfrentados.

De aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a « estrujarlo » hasta el límite y más allá del límite. Es el presupuesto falso de que « existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos ».86

 107. Podemos decir entonces que, en el origen de muchas dificultades del mundo actual, está ante todo la tendencia, no siempre consciente, a constituir la metodología y los objetivos de la tecnociencia en un paradigma de comprensión que condiciona la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad. Los efectos de la aplicación de este molde a toda la realidad, humana y social, se constatan en la degradación del ambiente, pero este es solamente un signo del reduccionismo que afecta a la vida humana y a la sociedad en todas sus dimensiones.

Hay que reconocer que los objetos producto de la técnica no son neutros, porque crean un entramado que termina condicionando los estilos de vida y orientan las posibilidades sociales en la línea de los intereses de determinados grupos de poder. Ciertas elecciones, que parecen puramente instrumentales, en realidad son elecciones acerca de la vida social que se quiere desarrollar.

 Descrecimiento vs decrecimiento

17 de abril de 2025

Miguel Valencia


Decrecimiento es una vieja palabra española muy utilizada en las profesiones que se apoyan en la Física, como las ingenierías, y también, en el medio economista que tiene pretensiones científicas.  El movimiento francés contra el crecimiento sin límites, nacido en Francia en 2003, adoptó esta palabra como una Moción de Orden o un ¡Ya Basta! contra el crecimiento económico sin límites, la religión de la economía y la adoración por la ciencia y la tecnología. Este movimiento francés se llama "decroissance". Años más tarde, los españoles replican el movimiento francés (2006) y lo llaman "decrecimiento".

En 2006, algunos ecologistas mexicanos tuvimos conocimiento del nacimiento del movimiento francés, por medio de franceses residentes en el país. Aquellos que veníamos de la corriente ecologista ligada a la Escuela de Cuernavaca (Iván Illich-Jean Robert: 1969-1976, CIDOC), nos dimos cuenta rápidamente de que el movimiento francés adoptaba mucho de aquello que había dicho esta Escuela. En 2007, después de bastante investigación, decidimos difundir en México las ideas y propuestas que nos parecieron globales del movimiento francés y tratar de crear un movimiento mexicano contra el crecimiento sin límites, por medio de un ciclo de coloquios sobre esta temática que empezó en 2007 y concluyó a finales de 2008.

Al promover la fundación de este movimiento, al igual que los franceses y los españoles, nos dimos cuenta que la palabra "decrecimiento" no transmitía o comunicaba bien el objetivo de este movimiento; es decir: la reducción voluntaria de aquello que crece o ha crecido en exceso en una comunidad o en una sociedad y, por otra parte, esta palabra se prestaba a muchos mal entendidos. Rechazamos entonces el uso de la palabra "decrecimiento” debido a que puede también significar un hecho no deseado, como una mala gestión o una "recesión"; una calamidad que hace normalmente mucho daño a los más pobres y vulnerables.

Además, el uso común de la palabra "decrecimiento" entre técnicos, economistas, científicos y matemáticos, hacen muy poco atractiva a esta palabra entre los vecinos de los pueblos, ejidos, barrios y colonias de México. Nos pusimos pues a investigar y encontrar una mejor palabra, para nombrar a un nuevo esfuerzo colectivo contra el crecimiento desquiciado: un posible movimiento mexicano contra el crecimiento sin límites.

En 2006, investigando en diccionarios en español, descubrimos pronto que la mayor parte de las palabras que implican negación, inversión, carencia, privación, pérdida, como "decrecimiento", utilizan el prefijo "des", por ejemplo: deshacer, desnudar, descubrir, desconfiar, descomponer; rápidamente pensamos en una nueva palabra: "descrecimiento".

La palabra "decrecimiento" nos pareció un galicismo; es decir: una palabra francesa que hace algunos siglos pudo haber sido adoptada y españolizada por académicos españoles, como lo han hecho con otras palabras, como "decolonial" o "deconstrucción" (seguidores de Derrida)

En 2007, en ningún diccionario de español encontramos la palabra "descrecimiento". Entonces, en ECOMUNIDADES inventamos la palabra descrecimiento, para denotar la acción voluntaria- personal o colectiva, con el objetivo de reducir el tamaño de aquello que en México ha crecido o crece demasiado o en exceso.   Con gran sorpresa, hace unos 7 años descubrimos que la Real Academia de la Lengua Española había ya reconocido la palabra que nosotros creamos.

Contra el decrecimiento, nace en México el descrecimiento

Hacia 2012, después del colapso de Wall Street de 2008-2009 y los datos y conocimientos que teníamos ya en torno al colapso ecológico y climático, nos llevaron a la conclusión de que también estaban ya en marcha el colapso social global, el colapso económico global y el colapso político global; de que el decrecimiento económico global era inevitable, por las retroalimentaciones de los diversos colapsos globales multidimensionales en marcha. La disyuntiva ya no era el crecimiento o el decrecimiento, sino el decrecimiento, por seguir los negocios como siempre o el descrecimiento, para poder resistir estos colapsos globales multidimensionales.  

Hacia 2012, después del colapso de Wall Street de 2008-2009 y los datos y conocimientos que teníamos en torno al colapso ecológico y climático, nos llevaron a la conclusión de que también estaba ya en marcha el colapso económico y político global; de que el decrecimiento económico global era inevitable, por las retroalimentaciones de los diversos colapsos globales multidimensionales en marcha. La disyuntiva ya no era el crecimiento o decrecimiento, sino el decrecimiento o el descrecimiento, para poder resistir estos colapsos globales multidimensionales.  

En España hay diversos grupos autónomos que en diversas provincias replican las ideas del movimiento francés, contra el crecimiento sin límites, con el nombre de "decrecimiento" Entre los más destacados están: en Barcelona (universidad autónoma de Barcelona: Joan Martínez Alier, Giorgos Kallis, Federico Demaría), en Madrid (universidad autónoma de Madrid: Carlos Taibo) , en Sevilla (Red de Decrecimiento) , en Valencia (universidad de Valencia: Julio García Camarero), en el País Vasco (Deshazcundea: Florent Marcellesi, eurodiputado) y en otras provincias; también hay en este movimiento distinguidas ecofeministas, como Amaia Pérez Orozco, María Mies, Yayo Herrero y otras.

Cuando nos visitó en 2018 el compañero Julio García Camarero, profesor de la Universidad de Valencia, España, distinguido autor del movimiento decrecimiento de ese país, en sus charlas en México celebró mucho la creación de la palabra descrecimiento.

En 2008, François Schneider, ingeniero industrial belga e integrante del movimiento francés decroissance, junto con diversos grupos promueve la internacionalización del movimiento francés contra el crecimiento sin límites: convoca la Primera Conferencia Internacional Degrowth, Paris 2008. Esta conferencia fue seguida por otras conferencias degrowth, convocadas por alianzas de grupos de diversos países europeos y americanos: Barcelona (2010), Venecia (2012), Montreal (2012), Leipzig (2014), Budapest (2018), Malmo, Suecia (2018), México (2018) y han seguido otras más.

Los organizadores de las conferencias internacionales degrowth de Europa reconocieron la especificidad de nuestro movimiento: en 2017 aceptaron nuestra propuesta de analizar en México, en una conferencia internacional degrowth-descrecimiento, las diferencias mayores en la lucha contra el crecimiento sin límites entre los países del Sur Global y los países del Norte global. Apoyaron de diversas formas la organización de la Primera Conferencia Norte Sur de Degrowth-Descrecimiento, Ciudad de México, 2018 que tuvo lugar en el Palacio de Medicina de la UNAM, en la plaza Santo Domingo. Es la primera conferencia internacional celebrada en un país del Sur global y sigue siendo la única. Ver informe en https://degrowth.descrecimiento.org/

Hoy día, la gran mayoría de las redes ecologistas europeas y de los principales activistas frente al "cambio climático", como: Extinction Rebellion XR, Scientific Rebellion, SR, y otras, han adoptado las ideas degrowth, contra el crecimiento económico sin límites.

 En 2019, el 54% de los franceses estaban a favor de la decroissance (descrecimiento) En ese año, la Asamblea Ciudadana de Francia le propuso al presidente Macron la adopción del "descrecimiento" o decroissance: este presidente rechazó la propuesta, sin embargo, en Bruselas se celebran anualmente conferencias degrowth en el Parlamento Europeo.

Las conferencias internacionales degrowth tienen bastante apoyo de los integrantes de las sociedades regionales de los economistas ecológicos o de la ISEE. International Society for Ecological Economics.  En algunos casos como en México hacen sus conferencias antes o después de las conferencias degrowth




 La Tierra en llamas. Día de la Tierra: 22 de abril de 2025


Los meteorólogos nos dicen:  2024 fue el año más caluroso de la historia y el primero en superar los 1.5 °C de calentamiento por encima del nivel preindustrial. Ver: https://wmo.int/es/media/news/la-organizacion-meteorologica-mundial-confirma-que-2024-fue-el-ano-mas-calido-jamas-registrado-al Algo inaudito: en 2024, la ciudad de México superó los 34.6 grados centígrados.

Pero no podemos ignorar que en su momento los últimos 10 años fueron los años más calurosos de la historia, un dato que es un verdadero escándalo ante datos que no cambian de esta manera en cientos o miles o cientos de miles de años; ante una estabilidad climática que tuvimos por al menos miles de años. Algo muy serio y trascendental está pasando en la Tierra.  Deberían estar ya sonando las alarmas en todos los países del mundo. Algo muy serio las está silenciando.

Con esta rapidez en el aumento de la temperatura promedio sobre la superficie de la Tierra, es predecible que en las próximas décadas estas temperaturas promedio suban con aun mayor rapidez, de no existir un cambio radical en los modos de vida de los países más ricos y poderosos que son los grandes responsables del colapso del equilibrio climático. Bien podríamos llegar al final de este siglo a 4 o 5 grados de aumento por encima del nivel preindustrial, si EU y la UE no cambian radicalmente sus actitudes ante esta amenaza.   

La multiplicación en este siglo, en el mundo, de los eventos climáticos récord o sin precedente tales como: las sequías, las olas de calor, los días con temperaturas superiores a 50 grados centígrados, los huracanes, los tifones, las DANAS, las tormentas, los tornados, las nevadas, los incendios forestales NUNCA VISTOS y la evidente alteración de las estaciones y regímenes de lluvias, nos advierten de un cambio ominoso en las bases que hacen posible la vida de los vegetales y los animales en la Tierra y, además, convencen de este futuro funesto a la mayoría de la población, especialmente a los pobres y los desvalidos.

Se ve muy difícil la existencia de la especie humana, con un aumento de 4 o 5 grados hacia finales de este siglo: hoy día es ya bastante cara y mala la producción agrícola y la pesquera y se puede pronosticar una fuerte caída en la calidad y la cantidad de alimentos, para las próximas décadas, mientras el tamaño de la población humana será casi 10 veces mayor a la población de la era preindustrial.

Los países más ricos y poderosos del mundo, en lugar de cooperar en la mitigación de esta gran calamidad global que ellos mismo han creado, de manera infame pretenden proteger de cualquier forma a sus minorías ricas y poderosas- ver la forma de que puedan sobrevivir en otros planetas- y conservar tanto como les sea posible sus muy contaminantes modos de vida. Patrocinan costosas campañas para negar la existencia del desquiciamiento climático o poner en duda a la ciencia climática, una ciencia que ya no encuentra palabras para advertirnos de las catástrofes que entraña este desquiciamiento y sus efectos sobre la sobrevivencia de la Humanidad.

Ante el desquiciamiento del clima de la Tierra, nada bueno podemos esperar de los países ricos y poderosos. Tampoco de los gobiernos de los países del Sur global, como México. Estos gobiernos están obligados a seguir los dictados del sistema político y económico global: no hablar de este colapso global en marcha; negar su existencia, por medio de acciones burocráticas que simulan que se hace algo frente al aumento de la temperatura promedio.

Las acciones apropiadas, para enfrentar la Emergencia Climática, solo pueden venir de las asambleas de vecinos de las ciudades, los pueblos, los ejidos, los barrios y las colonias que han reconocido en toda su extensión la Emergencia Climática; que han reconocido su origen global y local; sus consecuencias en todos los órdenes (ecológico, ambiental, cultural, social, económico, político y simbólico; que han discutido las opciones, disyuntivas y alternativas, tanto en lo individual, como en lo colectivo.

 

Miguel Valencia

ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México. 



  LIBERATING THE SOCIAL IMAGINARY TO LIBERATE OUR VILLAGES Miguel Valencia's speech for the degrowth international seminar in Klimafor...

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